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A contracorriente, los trabajadores textiles mantienen su industria a flote

A pesar de enfrentar los embates de las im­portaciones, producto del libre mercado global, los trabajadores de la industria textil y del ves­tido en México mantiene los estándares de ca­lidad que están muy por encima de las prendas de origen chino, importadas por su bajo precio.

México es una de las naciones en el mundo con más tradición en esta rama, de hecho, una de las luchas históricas del movimiento obrero se escribieron con la sangre de los obreros tex­tiles de Río Blanco, en la Huelga de 1907 que fuera brutalmente reprimida por el gobierno de Porfirio Díaz.

Hoy, de la gloria de esta industria sólo quedan como vestigios las ruinas de la Textil Miraflores, fundada la región de Tlalmanalco, en el Estado de México en 1870; de cuyo emporio apenas sobrevive el casco de lo que fuera una próspera hacienda y fábrica.

La cooperativa Tercimex, surgida de lo que fue la empresa JB Martin, ha demostrado de lo que son capaces los obreros mexicanos pues cuando la producción de finos terciopelos era manejada por la firma francesa los procesos de producción se realizaban en más tiempo y a un más alto costo.

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Con tesón y paciencia, los ahora no más de cien cooperativistas han logrado mantenerla a flote y comenzar a obtener ganancias. Sus pro­ductos se utilizan en los más variados procesos para la elaboración de finos vestidos y hasta trabajos de tapicería.

Y ha sido precisamente la alta calidad de sus producciones lo que les ha asegurado una carte­ra de clientes que buscan sus terciopelos por su alta calidad que puede competir con los mejores del mundo.

Los cooperativistas de Tercimex, reparten sus utilidades de manera equitativa pues saben que antes que nada deben fortalecer a una empresa que ya es patrimonio de sus familias, mostrando que cuando existe unidad sindical y conciencia de clase se puede encontrar alterna­tivas para salir adelante conservando su fuente de empleo.

Como parte de la CGT, los ex obreros de BJ Martin, son sin duda el ejemplo de que aun con la inequitativa competencia los productos mexi­canos son preferidos en el mercado por su alta calidad, elemento del que carecen las importa­ciones textiles del extranjero

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