Trabajadores extraordinarios

La “reina del albur” ganó su título en el concurso “Trompos contra pirinolas”

Su ingenio le ha permitido alburear a personalidades como a Claudia Ruiz Massieu, sobrina del ex presidente, Carlos Salinas de Gortari; Lourdes Ruiz se ha convertido en ícono del barrio de Tepito y se codea con gente del espectáculo como Gael García, Diego Luna y Daniel Giménez Cacho (Segunda y última parte)

Continuando con la temática de los al­bures y el libro de Lourdes Ruiz Baltazar “cada que te veo, palpito”, la jocosa coautora abre de par en par su alma a los reporteros de RS y dice que la risoterapia fue su estrategia utiliza­da para dar lucha al cáncer.

Ella prosigue: “nací en abril del 71, aun­que en realidad, prefiero decir qué nací en el «69» porqué es mi número favorito, tú ya sabes por qué”.

Proveniente de barrio bravo; el corazón de Tepito de la Ciudad de México, Lourdes quien es egresada de la Escuela Nacional Preparatoria número 7 (ENP) Ezequiel A. Chávez. Tras ha­ber participado en el festival “trompos contra pirinolas”, organizado por Sergio Corona, en el Museo de la Ciudad de México: en el año 97, ganó el gran mote de «la reina del Albur» y ante todos los participantes, quedó invicta, título que hasta la fecha nadie le ha podido arre­batar. Por ende la corona sigue siendo suya.

Y vaya que él o la oponente no tuvieron la tarea fácil, puesto que en cada palabra que uno menciona ella improvisa y parece que su lengua y su cerebro se mueven a la velocidad de la luz, porque cuando menos lo esperas te deja boquiabierto y la ola de albures te obliga –como dice el dicho- a entender aquello de “calladito te ves más bonito”, porque ¡aguas! ¿Quién será él o la valiente a retarla?

Y vaya que no sólo se necesita pensar en doble sentido, sino que también se debe poseer un amplio léxico, porque este, es la clave del éxito.

Para alburear, explica la reina: “la primer lección es escuchar, yo nunca he usado pala­bras altisonantes u ofensivas para expresar el doble sentido” ya que indica que su albur se cataloga como un albur fino, el cual hace referencia a la sexualidad, en donde el machismo debe de dejarse atrás pues, el referente del al­bur, en la ciudad es una mujer y por lo tanto se debe respetarla.

“Si así está el conejo, ¡cómo estará la zanahoria!”

Con un nudo en la garganta y moviendo el pie para calmar un poco la ansiedad, la reina reflexiona cuando se le pregunta acerca de su niñez: “acabas de tocar una fibra, pásame un cenicero”, dice mientras recuerda ése acciden­te de niña que le derivo en cáncer en la ingle cuando jugando se lastimó al deslizarse por una escalera, a la edad de ocho años.

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Esta mujer sui géneris ha pasado en su lucha contra la enfermedad por las quimioterapias, las radiaciones y todos los procesos que lleva un pa­ciente con cáncer. Lourdes explica que el resultado por el tratamiento se vuel­ve desgastante y comienza a generar quemaduras en los órganos, lo que provocó que le extrajeran la matriz.

Su impacto e indignación llegaron al límite cuando se enteró que por la firma de su madre, le fueron aplicados toda una serie de tratamientos que resultaron agresivos a su organismo. Le daban un periodo de vida hasta los 15 años, pero su fuerza y entereza contravinieron a todos los pronósticos mé­dicos fue la que generó todo lo que le han hecho.

Casi a manera de despedida sus padres decidieron regalarle un viaje a Europa. Ella estaba consciente de que iba a morir y recuerda al expirar el humo del cigarro: “cuando lle­gué al aeropuerto nunca disfruté la subida al avión, ni la llegada al Vaticano, fue algo muy triste, algo muy horrible porque yo decía: voy a morir; en cuanto dé un paso afuera me voy morir, en cuanto tomé la ostia; me voy a morir, o sea todo el tiempo mi mente tuvo la muerte presente. No hubo otra cosa en mi mente más que la muerte, por eso todo lo que pedí me lo dieron”.

Regresando del viaje, comenta Lourdes “a mi regreso a México (traga saliva), sigo en mis desmanes y ahí en la Nueva Atzacoalco me aventé a un terreno lleno de tierra, donde comencé aventármela a mí misma, a mi cuer­po porque a final de cuentas esa iba a ser mi última morada, sentía que ahí iba a terminar y mírame, aquí estoy”.

Cuando Lourdes comienza a ver que pasan los 15, los 16, los 17 años y sigue con vida, aparece una amiga, la cual era muy cercana a Lourdes en sus desmanes y, quien en ese momento la interroga y le dice: ¿por qué desaparecis­te?, ¿qué pasó?…

Amiga: “me demostré que siempre había tenido los huevos y quiero, que me demuestres, que tú también los tienes”.

“Vamos a jugar al teto: tú te despatarras y yo te la meto”

Lourdes: ¡a huevo güey!, ¿a quién hay que partirle la madre? y que me regala una tarjeta de doble AA. – Lo recuerdo bien-.

Amiga: si los tienes ¡ahí te espero!

Lourdes: “no quiero dejar mi fiesta, no quiero dejar mi rumba. Yo no quería dejar esa fiesta pero me picó el orgullo y como no pue­den decir que soy cobarde, no me pueden decir que no puedo, por eso voy”.

En la actualidad – refiere- “sigo en las agrupaciones, eso me cambió la vida”.

Ante esta catarsis, Lourdes, comienza a tomar consciencia y entiende que el daño que generaba a su cuerpo era más por la ingesta de drogas que lo que le generaba el mismo cáncer, por ello, comienza a leer sobre medicina para comprender que tanto daño había en su organismo.

Luego de haber llegado un libro de Charles Chaplin a sus manos, una frase extraordinaria “un día sin reír es un día perdido” es lo que impulsa a Lourdes a dar batalla a esta enfermedad y comienza a aprender a vivir con él, “no vuelvo a sufrir por ti, ahora tú tienes que soportarme, lo sien­to, no me voy a morir y te aguantas”.

Esta ha sido la etapa más difícil para Lourdes, pues tras brincar en un pimponeo frió- caliente con relación a su vida y por venir a causa del cáncer, Lourdes supo hacer frente a la situación y a partir de ahí refiere Lourdes: “empecé a disfrutar, a viajar, a disfrutar mi vida y hasta reírme de mi misma”

Luego de haber participado en el festival «trompos contra pirinolas” y quedar invita como “la reina del albur”, comienza una trayectoria ar­tística.

Ruiz Baltazar, ha trabajado con personajes como Gael García, Diego Luna en su serie “Chicuarotes”, con Kate del Castillo en la segunda tem­porada de “ingobernable”, -ambas series-, refiere Lourdes: “se estrenarán en marzo del próximo año”, también ha participado con Daniel Giménez Cacho, en su serie “Crónicas de castas”, que se trasmite por repetición en el canal 11, los martes a las 23.00 hrs.

Menciona con felicidad Lourdes: “vivo a toda madre”.

A parte de haber trabajado con destacados artistas, nos platica que ha conocido a políticos de alto calibre como Claudia Ruíz Massieu, misma que tras haberse enterado de lo que dijo Lourdes, ante el público en una de las obras “Safari” realizadas por la Embajada Holandesa, le mandan a llamar en el maracaná, deportivo del barrio de Tepito:

¿Cómo se le llama al hombre que cobra por meterle su instrumento a la mujer en la boca? Dentista.

“Y me dijeron: ¡oye! hay una persona que quiere saludarte personal­mente no te vayas”.

“Y yo dije: no veo más que gente de la política y deportistas, no sé quién me quiera saludar y me quede”.

“Para mi sorpresa alguien le dice: ¡es ella!, ¡ella es Lourdes! y que le digo: mucho gusto, Lourdes Ruiz Baltazar.

Y me dice: Claudia Ruíz Massieu y a los Ruiz Massieu, también nos pintan huevos mija”. (Risas).

Esta anécdota señala Lourdes, fue debido a la improvisación que surgió tras olvidar el dialogo en el escenario de las obras “Safari”, junto con Norma Angélica, actriz que realizó el papel protagónico de la Mata­viejitas.

“En la obra, de tanto que repites el dialogo, se te olvida y en ese momento a las dos se nos olvidó lo que íbamos a decir, por eso se me ocurrió improvisar y decir: ‘no es lo mismo apellidarse Ruiz Baltazar, que Ruiz Massieu. A los Ruiz Massieu les ponen alfombra y a los Ruiz Baltazar nos pintan huevos’ “Sin pensar que Claudia se iba a enterar”. (Ríe).

“Yo he sido referente del barrio de Tepito, tanto de actores como de escritores”.

Lourdes nos explica que a pesar de que se ha ido relacionando con políticos y artistas, ella siempre los ha tuiteado y por fama y relevancia social que tengan, nunca los ha caravaneado. Explica: “son personas, igual a nosotros, con un cargo, pero igual a mí, igual a ti, igual a los demás”.

Algo que enfatiza a Lourdes, es que ella prefiere el albur en su totali­dad porque se ríe, ya que hay situaciones que le causan adrenalina como las injusticas, que le genera querer golpear a todos, por ello prefiere albu­rear y hacer reír a la gente, porque así calma los sentimientos negativos.

Su postura, explica, es defender a las personas: “no defiendo lo in­defendible como las drogas, los rateros, defiendo sólo lo que es licito. Me molesta que si alguien toca a alguna chamaca, sea de su familia o sea ajeno, no se haga nada, por eso yo la hago de a pedo y no paro hasta que esté en el bote”.

Referente a su libro, plática para RS que la idea surge en una presen­tación de un libro de Verónica Masa. Ellas comienzan a platicar y Masa, le comenta al respecto: “todo el tiempo te veo escribiendo: ¿por qué no sacas un libro?” Comenta Lourdes: “tengo algo escrito: tengo una bio­grafía mía”.

Conforme pasa el tiempo, a Lourdes la presentan con los editores y tras leer su biografía, el reconocimiento a su vida, es expuesto, sin em­bargo le dicen que no, que la editorial prefiere algo de lo que ella hace, algo que la caracterice y le proponen que escriba un libro de albures, en donde enmarque por qué es su renombre “y así comienzo con la escri­tura en donde investigo y cito todo un contexto para darle un sustento formal a todas sus ideas en el libro”

Así es como “la reina del albur” abre su corazón y nos deja mirar detrás de esa apariencia ruda, nos deja conocer sus sentimientos y detrás de esa habilidad mental y lengua tan rápida, ahora conocemos que el cáncer fue el motor para ser quien es ahora.

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