Diván de la utopía

ANDA: de la comedia a la tragedia

Fundada en la época de oro del cine nacional, en 1934, cuando la industria cinematográfica despuntaba como  una de las más prósperas de todo el continente, la Asociación Nacional de Actores (ANDA), se encuentra desde varios años en lo que algunos de sus líderes califican de “quiebra técnica”.

El fallecimiento del actor Rogelio Guerra, en febrero pasado, es uno de sus últimos aterradores capítulos de la falta de recursos para atender a sus agremiados al final de sus días. La esposa del actor, Maribel Robles, se vio precisada a sacarlo de la Casa del Actor por la desatención y falta de medicamentos para el protagonista de la telenovela “Los Ricos también Lloran”. Todo un  éxito en los años  80s, al grado de ser exportada y traducida a varios idiomas. El oro acumulado por la producción se volvió polvo en el viento al igual que una frágil previsión social no calculada a futuro.

Tres años antes, en 2015, Rubén Aguirre, el popular profesor Jirafales de la serie El Chavo del 8, envío una carta a la ANDA exigiendo el pago puntual de sus gastos médicos, haciendo responsables a sus dirigentes del detrimento en su salud y la de su esposa, así como las consecuencias a futuro por no hacer válidos sus derechos adquiridos en 50 años de aportación de sus respectivas cuotas.

Al trascender a los medios el escándalo por tal insolvencia que impidió se le practicara una cirugía de vesícula, el entonces Secretario de Interiores y Exteriores, Rafael Inclán dijo que todo se debió a un “mal convenio” con el hospital en que Rubén Aguirre fue atendido, asegurando de manera pública  que se haría el pago correspondiente.

Molestó, el profesor Jirafales escribió en su cuenta de twitter, el 27 de junio: “Dice la ANDA que pagaron MI deuda con el hospital. No, señores, no se confundan, la deuda la tienen ustedes con muchos actores de este país”. Rubén Aguirre falleció un año después,  el 17 de junio de 2016.

En una mezcla de comedia y drama de la vida real, desde hace años  las señales de alerta ya se encendían de manera intermitente por todos los foros y escenarios en que laboran los artistas del país. En enero de 2014, siendo Secretaria General la actriz Silvia Pinal, un corte de caja de la asociación arrojó un déficit de 66 millones de pesos, siendo el mayor rubro del desequilibrio financiero los gastos médicos. En la rendición de cuentas el entonces comité debió aceptar que tomó recursos destinados al pago de otros compromisos para atender las enfermedades  de sus socios.

En 2015, la entonces dirigente, Yolanda Ciani, aceptó en las páginas de órgano interno, “La voz del actor”, la inapelable realidad: “La ANDA está en quiebra”. Fatal situación confirmada en julio del 2016 por la actriz  Vanessa Bauche, al denunciar en las redes sociales que su sindicato estaba a las puertas de la quiebra por los “malos manejos de sus líderes” que llevaron sus finanzas al borde del colapso. “Quiebra técnica”, le han llamado algunos miembros de sus comités.

En abril pasado, ganó las elecciones internas para el periodo 2018-2022, el actor Jesús Ochoa, quien ha calificado a las anteriores gestiones de “corruptas” e “impunes”; de hecho, seguramente valorando  el negro panorama que está por venir a su organización, se ha dado a la tarea de acercarse con las candidatas al gobierno de la Ciudad de México como Alejandra Barrales y Claudia Sheinbaum, buscando el patrocinio, apoyo y hasta subsidio para iniciar proyectos alternativos que permitan  a la ANDA allegarse recursos extras.

De manera extraoficial ha trascendido que las deudas son de tal magnitud que ni hipotecando el Teatro Jorge Negrete o la Casa del Actor, algún banco se atrevería a prestarles un peso y, de hecho, muchas aseguradoras se niegan a brindarles sus servicios a sabiendas de que llevan las de perder con un sindicato que además de no pagar de manera puntual representa pérdidas seguras por lo elevado de los gastos médicos de sus afiliados.

Es evidente que el gremio de la actuación comenzó a envejecer y las cuentas a saldar con los hospitales que les brindan atención médica se han disparado a cifras estratosféricas e imposibles de saldar. Sumergidos en el glamur y la fama, los actores y actrices nunca quisieron atenderse en el Seguro Social como el resto de los trabajadores; incluso, entre sus convenios está el entregar sus restos mortales a la agencia funeraria  Gayosso.

El caso es que el destino ya los alcanzó y deberán enterarse que al igual que otros muchos millones de trabajadores, la previsión social es un asunto que requiere ser manejado con bien calculados riesgos cuando la gente envejece, pues de lo contrario la ANDA podría vivir sus últimos años sumergida en la transición de la comedia a la tragedia, solo que esta vez en la vida real.

Nuestro correo: rugidosrs@gmail.com

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