Sexo sin concesiones

Todo lo que debes saber del sexo anal

Aunque no hay estadísticas confiables sobre el tema, el sexo anal parece estar incorporándose en las actividades sexuales frecuentes de la gente de hoy

Hace años, el sexo anal fue rechazado con cierta unanimidad, proyectándose un concepto negativo, según el cual no era “decente”, sino práctica de libertinos, sexo servidoras u homosexuales. Y aunque parezca rara esta práctica, muchas de las mujeres de antaño buscaron la forma de no privarse del goce sexual y optaron por practicar el sexo anal para conservar así el himen y llegar “vírgenes” al matrimonio.

Hoy sin embargo, hay una diferencia en los encuentros sexuales. Cada vez son más el número de hombres y mujeres que optan por este apartado anal para obtener satisfacciones sexuales orgásmicas, dejando en el pasado los prejuicios que rodeaban esta práctica. Un ejemplo claro de ello es que cada vez más la industria de juguetes para adultos saca a la venta artefactos nuevos que sirven para la estimulación del ano para dar paso a una penetración sin dolor.

Los juguetes sexuales han pasado de niveles discretos a escandalosos, y aunque existe muchos de ellos que solo pretenden estimular la zona genital habitual, hay en la actualidad otros que ensalzan la zona con espectaculares joyas que incluso pueden ser de precios exorbitantes.

La joyería anal solo es uno de los tantos accesorios que se venden para innovar la anatomía trasera, pero no debemos olvidar la oportunidad de colocar en esa ajustada área una cola de zorra, zorrillo o caballo entre otros animales, juguetes que en la actualidad se encuentran entre los productos más vendidos.

Es importante destacar que la estimulación anal se ha hecho de manera gradual y que esto ha permitido que en la actualidad existan varios calibres de juguetes que se introducen por este orificio, dependiendo del nivel de uso y gusto se puede elegir el diámetro o longitud del artefacto que puede ser introducido para lograr mayor estimulación.

La venta específica de productos para el ano, en concreto de plugs o dildos anales se ha disparado en los últimos años porque están diseñados para satisfacer esta práctica con seguridad. Estos juguetes se adaptan perfectamente a la anatomía anal y cuentan con un final, una especie de tapón que evitará que el juguete recorra distancias inalcanzables, es decir, que penetre más de lo deseado.

Por otra parte, varones absoluta o preferentemente heterosexuales han descubierto que la estimulación anal es altamente gratificante y aceptan los juegos digitales y orales en la región cada vez con mayor liberalidad. Se debe destacar que para practicar este tipo de sexo se recomienda una limpieza previa de la zona (un baño es lo indicado) y no descartar la posibilidad de usar guantes de látex si se va a introducir un dedo y si se usará la lengua, sería recomendable usar una película de plástico (plástico que se ocupa para resguardar alimentos) para mayor higiene y evitar así infecciones.

El ano es una zona tabú porque es la puerta de salida de los excrementos, y por ello existe la connotación de que es ésta una práctica sucia que se debe evitar, ya que representa un gran porcentaje de enfermedad y contagio. Nuevamente, vuelvo a recomendar que para practicar el sexo por este orificio se ocupe el condón y evitar así que el miembro viril quede embarrado de excremento.

Además del mito de que tener sexo por el ano podría ser pecaminoso y peligroso, también existe la idea, aunque no infundada de que hacerlo es extremadamente doloroso. Es real que el ano es una terminación nerviosa importante y que está constituida para contener el excremento y que solo mediante la estimulación de los intestinos se dilata o se abre para dar paso a la materia fecal. En la actualidad existen dilatadores anales que permiten que la experiencia sea lo menos abrumadora e invasiva.

Es importante destacar que el sexo anal debe ser una práctica consensuada, ambas partes de la pareja deben estar preparadas para escuchar: “Alto, no más”. Esta práctica debe ser un acuerdo y entender que si alguna de las partes decide no seguir, el otro debe respetar porque lo que menos se desea es tener una experiencia amarga que haga que nunca más se vuelva a repetir la historia.

Por otro lado, no podemos dejar de comentar que la estimulación anal podría incrementar el placer masculino, esto porque a unos centímetros del ano, entrando por el recto, muy cerca de la próstata se encuentra el PUNTO L, terminación nerviosa que si estimula adecuadamente puede provocar orgasmos explosivos y eyaculaciones más largas.

Teorías sobre la penetración anal hay muchas y existen desde hace muchos años. Según el célebre Marqués de Sade la madre naturaleza hizo redondo el agujero del ano y cilíndrico el pene, por lo cual “lo natural” sería determinado por esas coincidencias y “lo no natural” por las discordancias de forma entre pene y vagina. El reconocido escritor asegura entonces, que la humanidad no debe excluirse de los deleites del sexo anal.

La zona sin duda ofrece un gran catálogo de olores y por ello destaco nuevamente que para ser utilizada debe ser aseada a conciencia con agua y jabón, aunque esto en ocasiones cae en el exceso porque hay quienes optan por hacerse baños de recto con enemas para mantener pulcra el área y evitar así algún contacto con la materia fecal.

La adecuada lubricación de la zona antes de la penetración es muy importante, los lubricantes a base de agua son los perfectos para este tipo de encuentros. El conducto anal suele estar seco y no tiene la capacidad de lubricarse por sí mismo igual que como lo hace la vagina, por ello es recomendable que a la lubricación del condón sea sumada una buena cantidad de lubricante para facilitar la maniobra.

El sexo anal es tema principal del cine para adultos y de una que otra película de culto, no es extraño que grandes figuras del cine como Marlon Brando en El último tango en París y Leonardo Di Caprio en El lobo de Wall Street hayan representado dichas escenas.

El sexo ofrece una gran variedad de placeres y el sexo anal podría ser uno de ellos, mi consejo, no te niegues a probar, solo recuerda que debe ser consensuado, ordenado y realizado con paciencia. No digas NO antes de probar.

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