Diván de la utopía

¿Habrá cambios a las reformas y el modelo económico?

Organismos agrupados en el sindicalismo independiente, grupos sociales y dirigencias  campesinas  tomaron partido a favor de “ya saben quién”, planteando la defensa del voto y una  agenda poselectoral que contempla, entre otros asuntos,  frenar la contrarraforma laboral  estacionada en el Senado y echar reversa al modelo neoliberal que a su decir es el origen de muchas de las injusticias laborales y el aniquilamiento en el nivel de vida de la clase trabajadora en su conjunto.

En su comunicado a los medios,  expresaron: “La Unión Nacional de Trabajadores, el Frente Amplio Social Unitario y el Encuentro Nacional de Dirigentes de Organizaciones Sindicales, Campesinas y de la Sociedad Civil, a pesar de la diversidad de las organizaciones pertenecientes a estos referentes, después de una amplia discusión acordamos por unanimidad, un posicionamiento sobre el proceso electoral, así como, impulsar una amplia participación y un Proyecto Alternativo de Nación para fortalecer la democracia en dicho proceso de mano de la sociedad civil organizada.

Valoramos que la sociedad civil ha convertido el actual proceso electoral en un plebiscito en contra de los gobiernos neoliberales que han prevalecido en nuestro país en los últimos años, lo que representa una gran oportunidad para modificar el injusto régimen económico, político y social de nuestra nación”.

Es evidente que estos sectores sociales no darán su voto al PRI,PAN, PRD y sus partidos coaligados y esperan que millones de mexicanos sigan por la misma ruta; el asunto es que hasta el momento ninguno de los aspirantes ha mencionado echar atrás la Reforma Laboral impulsada con el sello panista a finales del sexenio de Felipe Calderón y apoyada por los propios priístas.

Andrés Manuel López Obrador ha manifestado que otras reformas como la educativa serán modificadas pero su trasfondo para imponer sanciones administrativas a los maestros radica precisamente en los cambios realizados a las leyes laborales.

Otro de los puntos torales será el ver sí  de ganar los comicios, como lo indican todos los sondeos de opinión, Obrador dará un golpe de timón en el modelo económico neoliberal que echó raíces en nuestro país con la llegada a la presidencia del tecnócrata, Miguel de la Madrid Hurtado,  hace seis sexenios y que implantó  medidas en contra de los ingresos de los  trabajadores como la contención salarial, vigente hasta hoy y que ha pulverizado el poder adquisitivo de millones de mexicanos.

Hay quienes estiman que por el ataque sistemático de la “mafia del poder empresarial”  a su campaña, el candidato de la coalición “Juntos Haremos Historia”, optó por no abordar el tema de la regresiva Reforma Laboral que al decir de especialistas cercenó por lo menos unos 30 derechos humanos   de los trabajadores y abrió la puerta  a las outsourcings que están marginando a las nuevas generaciones de la seguridad social, llevándolas a la precariedad salarial y  alejándolas  de una pensión  digna, a futuro.

Lo que no tiene vuelta de hoja es que si no se opera un nuevo arquetipo  económico las cosas seguirán como hasta ahora y los empresarios continuarán imponiendo las reglas del juego en un esquema de marcada injusticia social donde una de las principales fuentes de su  insultante  riqueza son los bajos salarios.

Por supuesto que hay otros temas igual de álgidos que urgen de una nueva definición política como son las pensiones manejadas de forma unilateral y arbitraria por las Afores, tras las reforma aprobada  por panistas y priístas en 1997 durante el gobierno de Ernesto Zedillo,  y que permite  a los banqueros  invertir  los ahorros de una depauperada clase trabajadora en instrumentos de riesgo y en proyectos como el aeropuerto internacional de la Ciudad de México, sin rendir cuentas a nadie.

La Consar ha demostrado ser una mera figura decorativa que pasa por alto infinidad de “minusvalías” (pérdidas) a los banqueros. Países como Chile y Nicaragua ya dieron las primeras señales del gigantesco conflicto social  que se aproxima a México si no se enmienda esta imposición de la tecnocracia.

El Proyecto Alternativo de Nación de los sindicatos independientes, organizaciones campesinas y sociales deberá reflejarse después del primero de julio si es que existe la verdadera intención de instaurar una política social más justa y equitativa para la clase trabajadora.

La actual contienda ha dejado bien definido el papel de diversos tipos de sindicatos y líderes, por desgracia, algunos proclives al desatado e impune gangsterismo gremial  como el que han mostrado integrantes de la organización mayoritaria de la burocracia citadina, llegando al punto de las amenazas y los golpes a los trabajadores que no se  han plegado a sus directrices, enmarcadas en el rango de los delitos electorales.

¿Habrá cambios a las reformas y al modelo económico con el triunfo de Andrés Manuel López Obrador? Esa es la pregunta que se hacen millones de trabajadores que este primero de julio acudirán a depositar su voto en las urnas. Y usted, amigo lector, ¿qué opina?

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