Investigaciones especiales

La cuarta transformación demanda una nueva cultura patronal

El presidente de la Comisión del Trabajo y Previsión Social del Senado de la República, analiza la necesidad de que los empresarios se adapten a los cambios que se avecinan en el país.

Instalado frente al lienzo de la cuarta transformación, el dirigente minero y senador de la República, Napoleón Gómez Urrutia, toma el pincel legislativo y comienza a trazar, en entrevista exclusiva a RS, el panorama de las nuevas relaciones laborales en México, al plantear la necesidad de una nueva “cultura patronal” en la que  los empresarios “sean más sensibles a las necesidades de sus trabajadores, respetando sus derechos, su salud y su vida”, pues se acostumbraron con  la complicidad del poder político y económico a hacer lo “que se les pegaba la gana”, pero ante la nueva realidad “tendrán que adaptarse o ser rebasados por la sociedad en su conjunto”.

Y tras doce años de exilio en Canadá no duda en afirmar que el homicidio industrial cometido en la Mina Pasta de Conchos por el Grupo Minero México de Germán Larrea, en febrero del 2006 en el que perdieron la vida 65 mineros, es un delito “que no ha prescrito” y sobre el cual “no habrá impunidad”. Y pule sus trazos: “El país ya cambió, hay una nueva estrategia política y económica” que, a su decir, implica el necesario cambio del modelo neoliberal por uno más justo donde se consulte y escuche a la gente. Y remata: “Esto es parte del proyecto de transformación del país que el propio presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, ha llamado la cuarta transformación”.

En este proceso transformador, indica que desde su cargo como presidente de la Comisión del Trabajo y Seguridad Social del Senado ya se ratificó el convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), así como el 176 que garantiza los estándares de salud y seguridad en las minas, aprobándose enviar un exhorto a la actual administración, para que lo ratifique antes de su concluya el sexenio.

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Adelanta también la revisión acuciosa que ya se realiza sobre el contenido de la Reforma Laboral de febrero del 2017, que aún espera su ley secundaria. Labor impostergable del Congreso dadas las obligaciones contraídas con los acuerdos internacionales de la OIT, y comerciales como el nuevo tratado con Estados Unidos y Canadá.

Pincel en mano, retorna al lienzo y dice: “Viene todo un proyecto de Reforma Laboral, de ley secundaria, que cubrirá muchas lagunas que no se resolvieron con el proyecto de 2017. Y deben garantizarse derechos como la libertad sindical, el voto secreto, el derecho a la contratación colectiva y a la huelga”.

El nuevo contexto va tomando forma, cuando precisa: “Debemos eliminar figuras como los contratos de protección patronal que han sido una fuente muy importante de explotación de la mano de obra del país”, como también, agrega, lo son las llamadas outsourcings o tercerizadoras que “han crecido demasiado y se han convertido en el nuevo sistema de explotación laboral”, al utilizar   a los trabajadores “como si fueran esclavos disfrazados”. Y denuncia: “Hay minas y otros lugares donde los tratan como si estuvieran en un campo de concentración”.

Por lo que retoma la tesis de la nueva cultural patronal para asentar: “Los empresarios deben obligarse a ser más responsables, socialmente hablando”.

ELIMINAR CONTRATOS DE PROTECCIÓN

Es en su oficina del cuarto piso del Senado donde el líder responde a los cuestionamientos de RS. Y de entrada destaca la ratificación, por parte de la Cámara Alta, del convenio 98 de la OIT que garantiza el derecho a la libertad de sindicalización y de contratación colectiva, “esto es un paso muy importante que se dio para buscar eliminar los contratos de protección patronal que han sido una fuente muy importante de la explotación de la mano de obra del país, de la desigualdad y la corrupción”, destaca.

Pondera también la aprobación del Convenio 176 sobre la seguridad y salud de los trabajadores de las minas, tema del cual conoce como líder. “Esto es muy importante porque la minería siendo una actividad de alto riego y con muchísimos accidentes, más de 3 mil en los últimos años, pérdidas de vidas de trabajadores, no hay ni siquiera registros oficiales, ni en la Secretaría del Trabajo, ni en ninguna institución. Son registros que nosotros como Sindicato Nacional de Mineros hemos levantado”.

Remarca: “Por eso urgía que otorgáramos esa determinación y ampliarla para que cubra no solo las minas de carbón sino las minas de todo tipo de actividad; de tipo de metales industriales, no metálicos, en fin”.

Pero supongo senador que usted ya le echó una revisadita al contenido de esta Reforma Laboral del 2017 ¿Qué opina de ella?

Con las manos puestas en el lienzo, da su respuesta: “Sobre esta Reforma creo que quedaron todavía muchas lagunas que no se resolvieron y que es parte de lo que el nuevo proyecto tendrá, como es el derecho a la libertad sindical, al voto personal, secreto y directo, el derecho precisamente a la contratación colectiva, el derecho a la huelga, el derecho a todos los puntos fundamentales que para la clase trabajadora representan un cambio y que es algo que va a beneficiarlos”.

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Y prosigue: “Entonces los puntos que quedaron pendientes en esta nueva legislatura se van a modificar con este proyecto. Ahora lo que estamos haciendo es  construir con el nuevo proyecto de Reforma Laboral  toda la estructura, todo el andamiaje de lo que va hacer el cambio de la Reforma en el mundo Laboral.

Reivindicar los derechos de los trabajadores, el derecho a la libertad de asociación, el derecho a la contratación colectiva, el derecho a la huelga, el derecho a tener una pensión justa y digna, el derecho a tener mejores salarios para los trabajadores y desde luego pues mejorar el nivel de vida y el bienestar de todos. Entonces son puntos centrales que tenemos que introducir en esta reforma y desde luego eliminar vicios que han generado toda esta desigualdad y explotación.

Uno de ellos, pues es y ese será un tema que tenemos que abordar el del outsourcing o la tercerización, porque creo es algo que ha crecido demasiado y se ha vuelto un grave problema y un reto muy fuerte contra estos derechos fundamentales”.

OUTSOURCING, ESCLAVISMO DISFRAZADO

Y hasta un asunto de evasión fiscal, le comentamos al legislador, quien asiente: “Así es, entonces se ha vuelto el nuevo sistema de explotación de la mano de obra. A veces, hasta para tratar en algunos casos a los trabajadores como si fueran esclavos disfrazados y en algunos centros peor todavía.

Yo le puedo mencionar casos de minas y plantas y de otros lugares donde verdaderamente los tratan como si fueran campos de concentración ocultos, disfrazados”.

Para el hombre que debió exiliarse por doce años en Canadá por la persecución en su contra iniciada en el sexenio de Vicente Fox, tras la tragedia de Pasta de Conchos, las actuales condiciones de injusticia laboral tienen que cambiar. “Por eso, debemos de regresar al respeto a los derechos laborales y  los derechos humanos. Y verdaderamente todos estos cambios que estamos tratando de armar desde el punto de vista de la Reforma Laboral pues será abrir una participación más democrática de los trabajadores para escoger a los sindicatos que deseen pertenecer o dejar de pertenecer,  para elegir a sus dirigentes,  para negociar sus contratos colectivos de manera directa y no ha espalda de ellos como se hace mucho con estos convenios de protección patronal”.

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La oficina del legislador es escenario de una interminable agenda de citas que inician y comienzan una tras otra, reflejo de la importancia que tendrá la comisión que preside en el nuevo contexto laboral por venir.  Y en otro contexto,  el de las reglas del nuevo tratado comercial, le inquirimos: ¿es posible homologar los salarios entre México, Canadá y Estados Unidos?

“Bueno –dice a RS–,  en el largo plazo, obviamente sí claro, si cambian las condiciones del país,  pero este es un proceso gradual. Lo que hay que hacer son los cambios, las reformas y los cambios que se requieren para ir hacia esa dirección, porque si no, nos vamos a seguir rezagando y yo creo que México y la clase trabajadora ya no lo aguanta más”.

A la distancia, evalúa: “La verdad y la realidad del país es que hace 24 años cuando se inició el Tratado de Libre Comercio  nos prometieron que íbamos al primer mundo y un mejor nivel de vida. Los salarios de los trabajadores de México eran los más altos de toda Latinoamérica, así un ejemplo. Y 24 años después son los salarios de los más bajos de todo el continente.

Al nivel de Haití, si no mal recuerdo…

Asienta Gómez Urrutia: “Del Salvador, de Honduras, de Haití, entonces ¿qué ha pasado?, pues han descuidado, sacrificado a la clase trabajadora, el poder adquisitivo y esto es un error garrafal de política económica”.

Con sentido doctrinal, apunta: “Yo soy economista de formación y de esto he basado toda mi experiencia en la vida pública y sindical del país,  pero cuando no suben los salarios pues no hay poder adquisitivo, no hay demanda, no hay mercado y entonces, obviamente, se cae todo y se dedica a la exportación, que fue lo que hicieron con el Tratado de Libre Comercio y no crearon una estructura productiva interna para que México tuviera primero creará mejores oportunidades de empleo para los trabajadores”.

ERRADICAR EL NEOLIBERALISMO

Planteamos también al senador: Morena habló de echar abajo el Neoliberalismo en sus lemas de campaña y la pregunta se la voy hacer no como líder sino como economista ¿cree que sea posible erradicar el neoliberalismo en México y con esto dar un mejor nivel de vida a los trabajadores?

No duda la respuesta y afirma: “Definitivamente sí, claro que sí y yo creo que ese es precisamente parte del proyecto de transformación del país, parte de ese proyecto que el propio Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador ha llamado la cuarta transformación, es ya un cambio radical a toda esta estrategia como decíamos de abandono y descuido a la clase trabajadora, de la explotación de la mano de obra, de los contratos de protección patronal en contra de los trabajadores y de sus derechos, claro que sí y yo creo que esto va a permitir que gradualmente los salarios y las condiciones de trabajo en México vayan a crecer.

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Lanzamos una interrogante más: Pareciera que en México está prohibido que los trabajadores progresen ¿no le parece?

“Parece que así es—comenta el senador–. Y que hay una condena para la clase trabajadora de vivir en condiciones verdaderamente de miseria, de trabajo y condiciones laborales inhumanas; entonces esto hay que cambiarlo. Y sí es posible; creo que todo este proyecto nuevo de nación va enfocado allá y a esa dirección”.

A manera de comentario y pregunta, le planteamos: Usted dice que debe cambiarse el modelo neoliberal, pero tenemos unos empresarios muy mal acostumbrados y el asunto del aeropuerto es  ejemplo de lo que puede pasar;  usted mismo ha definido a Germán Larrea como el tipo de  empresariado rapaz,  voraz ¿Será fácil hacer cambiar a  los empresarios tipo German Larrea y  romper estas viejas  inercias?

Sin titubeos, enfatiza: “Pues yo creo que ellos tendrán que cambiar y enfrentarse a la nueva realidad. Este país ya cambió, hay una nueva agenda y hay desde luego una nueva estrategia de política económica y tendrán que adaptarse porque el cambio los vas a rebasar.

No pueden oponerse ya a esta democratización de la vida sindical, de la vida laboral del país, de la vida de la sociedad mexicana. Están mal acostumbrados porque hacían lo que se les pegaba su  gana y las complicidades entre el poder político y económico han sido tan grandes que la impunidad ha crecido en México. Por supuesto que este tipo de empresarios tendrán que adaptarse a las nuevas condiciones o la sociedad los va a dejar atrás”.

NUEVA CULTURA PATRONAL

Expone entonces su propia tesis de cambio: “Lo que requiere el país es lo que yo le llamo una nueva cultura patronal, no una nueva cultura laboral sino patronal, en donde los empresarios y los patrones se vuelvan más sensibles a las necesidades de sus trabajadores, de su personal, a respetar el medio ambiente de las comunidades donde operan y a respetar las condiciones de trabajo, la salud y la vida de sus trabajadores.

Pule sus conceptos: “Yo creo que una nueva cultura patronal los debe obligar a ser más responsables, socialmente hablando, para que en el lugar donde operen, deben ser más generosos con los trabajadores, con el pueblo, con los recursos naturales del país. Entonces, esa nueva cultural patronal hay que introducirla, hay que cambiar esa estrategia que han seguido, esa política de la ambición desmedida, de mayores utilidades y ganancias a cualquier costo, inclusive el de la vida y la salud de los trabajadores”.

En la entrevista no puede dejar de abordarse la herida que se abrió en el gremio minero el 19 de febrero del 2006 en que quedaron atrapados 65 mineros en la Mina Pasta de Conchos, en Coahuila, y que aún no cierra. En su momento el hoy senador señaló a Germán Larrea, cabeza del Grupo México,  como responsable de un homicidio industrial. ¿se hará por fin justicia a las familias?, es la pregunta obligada.

PASTA DE CONCHOS, HOMICIDIO INDUSTRIAL QUE NO HA PRESCRITO

Gómez Urrutia detalla a RS que una vez como senador electo ha tenido dos reuniones con las familias y viudas de Pasta de Conchos quienes demandan que se haga justicia con tres puntos fundamentales: que se rescaten los cuerpos de los trabajadores abandonados y sepultados en el fondo de la mina; una indemnización  justa y digna para las viudas y familiares, que nunca se hizo; y que se reabra la investigación sobre las causas que provocaron esta tragedia.

¿Se pueden recuperar los 63  cuerpos?, planteamos al legislador quien asegura que tal posibilidad, en opinión de expertos, sí es posible. De hecho, recuerda, “los rescatistas estuvieron a punto de hacerlo pero se los impidieron las autoridades locales y federales en ese momento, supongo que en protección a la empresa Grupo México, responsable de esta tragedia.

Retoma su denuncia: “Por supuesto que acusé a la empresa de homicidio industrial por las condiciones pésimas de inseguridad en que los tenían trabajando y las empresas contratistas que utilizaron para explotar  la mano de obra. Y además porque una vez que ocurrió la tragedia, ¿cómo es posible que al quinto día hayan decidido suspender las labores de rescate, sellar la mina con concreto, la única entrada que tenía y desde luego, sin saber si los trabajadores estaban o no con vida?”

De acuerdo a su punto de vista el gobierno de Vicente Fox buscó evitar  el curso de las 65 denuncias penales en contra de Germán Larrea, y ante la interrogante de si el homicidio industrial ya prescribió, enfatiza: “Éste tipo de delitos no prescriben, lo que ha faltado es la voluntad política del gobierno federal, principalmente, y desde luego el convencimiento o la presión ante la empresa para cumplir con esas tres demandas de las viudas y familiares. Yo los he escuchado dos veces y desde luego he expresado como dirigente sindical y como senador de la República, mi solidaridad  porque vamos a luchar porque se haga justicia y no quede en la impunidad esta tragedia”.

LARREA YA NO ESTÁ EN MÉXICO

¿Qué cree  que pensó Germán Larrea cuando usted regresa al país y ahora, como senador de la República?

“Es muy difícil predecir ese tipo de mentalidades de alguien que ni siquiera fue capaz de presentarse en la mina cuando ocurrió la tragedia en la mina. Ni él ni el presidente Fox se presentaron jamás, ni siquiera para supervisar las tareas de rescate, no tenían la intención de hacerlo y la cerraron cinco días después, sin siquiera darles las condolencias a las familias. Es muy difícil pensar en una deshumanización total ante el sentimiento de una tragedia de sus propios trabajadores que le generaron su riqueza durante mucho tiempo. Hasta dónde tenemos conocimiento, Larrea ya no vive en México desde hace varios meses, entonces la vida da vueltas”, revela el líder de los mineros.

¿Ya huyó del país?, inquirimos.

Bueno, nosotros no lo hemos acusado de nada. Se fue porque seguramente traía la conciencia sucia o intranquila de lo que sucedió por los delitos que cometieron. Pero yo ahora lo que diría es que estamos en una nueva etapa, en esta nueva agenda y aquí lo más importante es que todos ayudemos a que este proyecto se consolide por el bien de México y de  sus propios intereses. Cuando yo hablo de la nueva cultural patronal es que necesitamos concientizar a los trabajadores y a los empresarios”, subraya.

¿Entonces sí cree que en este nuevo contexto se pueda llamar a cuentas  a uno de los hombres más ricos de México y del mundo como Germán Larrea?

Precisa: “El segundo de  México, según cifras internacionales de la revista Forbes.  Yo creo que todos deberán adaptarse a este cambio y a estas nuevas condiciones, respetando el estado de derecho y la aplicación de la justicia. Gobierno y empresarios de todos los niveles, no importa el tamaño y la importancia que tengan porque un país que no respeta el estado de derecho, que no tiene un marco de justicia digno y adecuado es un país que va al fracaso y México no va al fracaso.

Y sean los empresarios más ricos o no la historia los va a rebasar, no puede seguir esta desigualdad en México, no podemos seguir con una sociedad que tiene más del 50 por ciento de la población viviendo en la pobreza y una cuarta parte, por lo menos, viviendo en extrema pobreza, mientras unas cuantas familias viven en la extrema riqueza. Creo que debe haber más equilibrio social y humano para la sociedad”.

También insalvable el tema sobre el surgimiento de una nueva central obrera que apunta a desplazar a las organizaciones del viejo corporativismo del PRI como la CROC y la CTM. Al respecto, el presidente de la Comisión del Trabajo, acepta que ha escuchado “diversas voces, inquietudes y propuestas”, en este sentido. Y abunda: “En México hay muchas injusticias y en el mundo laboral también, por supuesto, y se han acercado varios grupos que están inconformes con sus organizaciones, con sus dirigentes que no los escuchan, que no los atienden ni dejan participar en la vida política libre, democrática y sindical”.

Al respecto, marca su línea divisoria como senador y como dirigente: “En mi calidad de presidente de la Comisión del Trabajo del Senado tengo la obligación de atenderlos y  he escuchado muchos grupos en ése sentido, porque es importante tener el termómetro y medir bien qué es lo que está pasando entre los sindicatos. Yo creo que la organización sindical en México se ha debilitado mucho, la han debilitado estas condiciones del neoliberalismo y su sistema de explotación.

Entonces los he escuchado pero no es un proyecto personal que yo traiga de crear una nueva confederación o central; algunos lo han manejado así. Obvio, yo no puedo. Ya hasta nombre creo que le pusieron y yo ni siquiera estoy enterado”, dice al acompañar su respuesta con una inevitable sonrisa.

RÉQUIEM AL CHARRISMO

Ya de salida, le inquirimos: Usted en una ocasión rebatió lo dicho por el líder de los ferrocarrileros, Víctor Flores, en el sentido de que era bueno que no hubiera huelgas ni movilizaciones y usted señaló que esto no debía ser porque eran derechos consagrados en la Constitución y en las leyes laborales, ¿sigue manteniendo esta opinión?

El senador por Morena, expone: “Yo creo que es una vergüenza que un líder sindical diga eso cuando se supone que defiende los derechos de los trabajadores y la justicia laboral del país, que diga que ese tipo de estrategias ya se terminaron y que se acabaron, y pues bueno ¿entonces de qué manera van a defenderse? ¿bajo el entreguismo o el esclavismo? Por supuesto que esa pelea quedó atrás.  Por supuesto que ellos deben adaptarse a los cambios del país y ojalá lo hagan pronto y de la mejor manera para todos contribuir a que resurja la nación”.

Si no se adaptan, ¿réquiem al charrismo sindical?

“Eso será algo que la realidad misma lo dirá.  Yo no tengo ni que promover ni hacer nada; la realidad es la que los va a llevar a decir: o cambian y se transforman, adecuándose a las nuevas circunstancias de la realidad o sus propias bases los van a rebasar”, finaliza Gómez Urrutia saliendo presuroso al salón de sesiones, llevándose los pinceles con que delineó en la charla el rostro laboral de la cuarta transformación.

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