El personaje

Lula denuncia uso faccioso del Senado para apoderarse del Sindicato Petrolero

Advierte a RS que la senadora Cecilia Sánchez es la punta de lanza del naciente Petromex y del coordinador de los senadores de Morena para adueñarse del sindicato

María de Lourdes Díaz Cruz, conocida en la lucha social y sindical como “Lula” se apresta a dar la lucha para ser la primera mujer en arribar a la dirigencia del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), una vez que los cambios en materia laboral a aprobarse en el Congreso este mes de febrero establezcan la obligación de elegir a los líderes sindicales mediante el voto libre, universal y secreto.  Derecho que, dice, se ha conculcado a sus compañeros desde los tiempos de Joaquín Hernández Galicia “La Quina” hasta hoy en que los “charros sindicales” han “pisoteado su dignidad”.

“Vamos a devolver a los trabajadores, sobre todo a los jóvenes, el orgullo de ser petroleros porque actualmente han perdido identidad y amor  por la industria petrolera”, declara en entrevista con RS, donde sin medios tonos alza la voz para exigir a Ricardo Monreal, líder de la bancada de Morena en el Senado y sus compañeros de bancada, Salomón Jara Cruz y Cecilia Sánchez García, “no hacer uso faccioso” de la Cámara Alta con el fin de adueñarse del sindicato petrolero, a través de la organización Petroleros de México (Petromex), plataforma desde la cual buscan lanzar como aspirante a la dirigencia nacional del gremio a la senadora por Campeche.

Esta mujer de figura menuda pero recia personalidad, labrada en las luchas de la izquierda desde los siete años en que del brazo acompañó a su madre en el primer movimiento de la Sección 26, de las Choapas, Veracruz, en demanda de democracia sindical  y  en contra de la represión ejercida por el cacique Onésimo Escobar, se convirtió desde principios de los 80s en protagonista de la lucha de resistencia en la Sección 35, coto de poder del hoy líder petrolero, Carlos Romero Deschamps, al pertenecer al movimiento chimalista que a finales de los 50s expresó su apoyo a líderes ferrocarrileros como Demetrio Vallejo, parando labores en la desaparecida Refinería de Azcapotzalco.

A María de Lourdes Díaz, Lula, la estirpe petrolera le viene de familia; su abuelo laboró para la Compañía “El Águila”, de las empresas extranjeras a las que el General Lázaro Cárdenas les expropió el petróleo en 1938; su padre, de origen militar trabajó en el Departamento de Perforación  de Pemex y su madre en el área de oficinas, razón por la cual Lula ingresó a la empresa en 1980 como trabajadora transitoria en el Plan Veracruz, al área de laboratorios clínicos.

Veracruzana de nacimiento pero chilanga por residencia, Lula reafirmó en el Colegio de Ciencias y Humanidades de la UNAM, CCH Azcapotzalco,  su ideología de izquierda –planteles considerados en los 70s como semilleros de guerrilleros–, cuya simiente le fue sembrada en las Choapas por su maestro de secundaria, Domingo Vega Martínez quien fue asesor del movimiento estudiantil de 1968 y la motivó a leer libros donde se expresaba la lucha social como Canek, de Ermilo Abreu.

Por ello, argumenta, su objetivo no es ir en pos de las riquezas y bienes del poderoso sindicato petrolero, sino por un cambio de fondo que abra las puertas a la democracia y a la transparencia sindicales. “Estamos blindados contra la corrupción porque traemos toda esa formación ideológica”, pondera.

Y revela que desde el momento que ingresó a Pemex siempre tuvo en mente, al igual que su esposo Ismael Hernández Rojas –líder del 68 en la ESIA y más tarde guerrillero–, comenzar a luchar por una democracia sindical, posición que años más tarde, tras la caída de “La Quina” el 10 de enero de 1989, les representó ser objeto de una represión de Estado.

Recuerda Lula que en uno de sus plantones realizados a las puertas del Sindicato Petrolero, en las calles de Zaragoza de la colonia Guerrero, el entonces dirigente Sebastián Guzmán Cabrera les acusó de secuestro por haber rodeado y tomado el sindicato durante todo un día, por lo que fueron llamados a negociar a la Secretaría de Gobernación, estando al frente Arturo Núñez, quien lejos de plantearles alguna solución, los amenazó diciéndoles: “Si yo quiero, de aquí no salen vivos. ¿Quieren aparecer mañana en el Alarma? –un periódico de la época especializado en nota roja-.

El asunto es que lejos de arredrarse, el movimiento de Lula y su esposo creció y lo trasladaron hasta la Torre de Pemex donde varios de sus compañeros se desnudaron –al igual que  los mineros de Real del Monte–, y otros se crucificaron, por lo que el gobierno optó por cumplir parte de su pliego petitorio reinstalando a muchos de los rescindidos con el pago de sus salarios caídos.

Solo un punto no les fue satisfecho: quitar de la dirigencia de la Sección 35 a Carlos Romero Deschamps, el mismo al que  Joaquín Hernández Galicia había defendido en Ciudad Madero ante una visita que le hicieron los chimalistas, a quienes dijo: “Con mi güerito,  no se metan”. Caro pago “La Quina” el proteger al líder de la 35, dice Lula al agregar: “terminó traicionándolo pese a que los chimales se lo advirtieron”.

La aspirante a dirigir a los petroleros del país comenta que en el plano jurídico sus abogados dan por un hecho el amparo que protegerá los derechos de los petroleros anulando las elecciones seccionales de octubre pasado, por lo que los procesos deberán ser repuestos. Esto, aunado a los cambios que se avecinan por la Reforma Laboral a aprobarse en el Congreso durante el próximo periodo extraordinaro, permitirán garantizar elecciones democráticas en el STPRM, este año.

Ante la pregunta de cuántos son los aspirantes y grupos que tras el triunfo de Andrés Manuel López Obrador levantaron la mano para ir por el trono petrolero y las acusaciones en su contra en el sentido de ya no pertenecer a Pemex desde hace varios años, expone a RS: “Estatutariamente muchos de mis detractores están impedidos para contender”. Algunos de estos son: Jorge Hernández Lira, Eliel Flores, Arturo Flores, Omar Toledo, Mario Ross, Federico Mora. “Todos están jubilados o rescindidos y muchos de ellos siguen siendo priístas”, expone.

Pero también advierte que la tentación por apoderarse del STPRM no solo ha cautivado a estos personajes sino a otros que ahora se encuentran inmersos en el control del Poder Legislativo, más propiamente en el Senado de la República, teniendo como punta de lanza a una de sus integrantes, la senadora Cecilia Sánchez, con “vínculos con el cacique de la Sección 47 de Ciudad del Carmen, Campeche, Víctor Kidnie.

Explica que el proyecto cobijado por el coordinador de los senadores de Morena, Ricardo Monreal, inició hace meses con el movimiento de los llamados “Morenos”, que buscaron timar al resto de las corrientes petroleras con el argumento de que tenían la línea del equipo de transición de Andrés Manuel López Obrador para integrar planillas con miras a la elección de las 36 secciones del STPRM en todo el país. Agrega que a ella personajes ahora identificados como cabezas de  Petromex, Pitágoras Cruz y Oscar Solorzano, la buscaron para tal fin.

Comenta Lula que el pasado 14 de septiembre realizaron un evento en Salinas Cruz al que muy pocos petroleros asistieron por lo que debieron rellenar el acto con taxistas y comerciantes ambulantes a los que disfrazaron de petroleros, figurando entre los organizadores del evento el senador de Oaxaca, Salomón Jara. Pese a todo, analiza, demostraron un gran manejo de recursos pues “llevaron en camiones unos 700 compañeros de Tula”.

La candidata indica que Los Morenos se sentían tan apoyados que incluso en un encuentro realizado en Tula agredieron a las hoy Secretarias de Gobernación, Olga Sánchez Cordero y de Energía, Rocío Nahle. “Cuando vieron que no lograron la unidad de los petroleros optaron por crear Petromex”, añade.

Respecto a la acusación directa que la senadora Cecilia Sánchez le ha hecho de estar rescindida por fraude, Lula explica que en el periodo de persecución en su contra fue enviada a diferentes centros de trabajo como Ciudad del Carmen, Cosoleacaque y Salinas Cruz. Y fue precisamente en Cosoleacaque donde se le intento fabricar el delito de fraude para expulsarla de Pemex y del Sindicato. “Yo tengo mi expediente limpio y las pruebas para demostrarlo”, dice retando a su detractora a demostrar lo contrario. “También en Salinas Cruz intentaron acusarme de abandono de trabajo”, refiere a RS.

No evade el tema de no cumplir con los requisitos establecidos en el estatuto para contender por la Secretaría General y dice que en 1993 tomó la decisión de retirarse del movimiento porque los hostigamientos psicológicos contra la familia de su esposo eran constantes, “le dije, jubílate y yo sigo en el movimiento y me voy a Salinas Cruz, pero me dijo: no, no vayas, porque te van a matar. Acordamos dejar por un tiempo la lucha y salir de Pemex”.

María de Lourdes Díaz Cruz es de las pocas dirigentes en el país que pueden ufanarse de haber caminado codo a codo con el hoy presidente en luchas sociales como la toma de pozos petroleros en Tabasco, allá por 1992, y en la marcha petrolera; además, de expresarle su solidaridad luego del fraude electoral del 2006 y el nacimiento de Morena en 2010.

La pregunta es obligada: ¿Cercana a Andrés Manuel? “Así es, somos cercanos. Para mí es un compañero de mucho respeto, hemos estado con él, cercanos  en las luchas y somos cercanos en cuanto a lo ideológico y lo político. Para mí es un compañero de lucha social”, dice Lula, cuyo nombre comienza a retumbar con fuerza en todas las zonas petroleras del país.

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