Con la puerta abierta

Inmorales a la vista

El dinosaurio está reumático.

La aplanadora se encuentra oxidada.

La maquinaria arrolladora paralizada porque no hay refacciones para echarla a andar.

El enorme barco, a punto de sucumbir y verse hundido en el océano de traiciones.

Cercano está de cumplir 90 años de haberse fundado (con los tres nombres con que fue bautizado y rebautizado), uno de los partidos políticos más sólidos que haya habido en la historia mundial.

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Más de 70 años en el ejercicio del poder, decenas de millones de militantes y simpatizantes, pero ahora sólo quedan despojos.

Las instalaciones casi en ruinas. Seguramente, las arcas habrán de encontrarse vacías y llenas de deudas por cubrir.

Una gran parte de quienes se enriquecieron amparados en sus siglas, sus colores y su poderío, amasaron enormes fortunas y ahora van por la vida gimiendo y clamando honestidad.

Gritan y se desgarran las vestiduras para señalar a los corruptos, entre los cuales se encuentran ellos.

Maldicen a quienes les tendieron la mano y los sacaron de la pobreza, pero no les pudieron extraer la miseria humana que los consume.

A ese Goliat de la política mexicana, no hubo un David que lo venciera. El gigante fue derrotado por quienes llevan en sus vidas toneladas de ingratitud.

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Fueron los desleales, quienes conspiraron y actuaron para destruirlo al no verse beneficiados con más puestos y poder.

Ellos son los que se corrompieron y se llenaron de intriga para socavar a un instituto político que los hizo brillar y ocupar cargos que fueron los cimientos del poder que los consumió.

Esos que lapidan y enlodan al viejo PRI, no se dan cuenta de que ahí estuvieron. Fueron formados y crecieron en ese viejo PRI, ellos lo ensuciaron. Casualmente ellos lo fueron minando con su deslealtad y con su infamia.

A cada uno habría que preguntarle qué aportaron para hacerlo más sólido o para verlo crecer, no tienen respuesta porque su rencor y su ambición fue el motor para irlo destruyendo.

La codicia fue mayor a su talento.

Está visto que millones de personas que se beneficiaron en la abundancia del todopoderoso Partido Revolucionario Institucional (PRI), ahora reniegan de la fuente que les llenó de poder y de riqueza.

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Muchos de quienes usufructuaron un poderío incalculable y se llenaron de altanería para presentarse como beneficiaros de la Revolución Mexicana y sus principios, fueron sepultados por la ambición y se cubrieron con vistosos ropajes de traición.

Aquellos que estuvieron involucrados en la autoría intelectual de crímenes cometidos contra afamados periodistas y políticos de izquierda, a los que calificaron de ser un peligro para el sistema, ahora muestran su verdadera inmoralidad.

Aunque, desde luego, son muchísimos más quienes contribuyeron al casi exterminio del poderoso PRI.

Los crápulas del ayer, son los impecables del ahora.

Exterminio a la vista

No se requiere ser hechicero para haber anticipado con mucho tiempo lo que sucedería en el Partido de la Revolución Democrática.

Ya se veía venir la escandalosa desbandada en las filas del PRD, orquestada por Héctor Serrano. La fracción parlamentaria en la Cámara de Diputados, quedó disminuida.

Desde ahora puede darse por hecho la salida del senador con licencia Juan Zepeda. No se descarta que Zepeda se haya dejado seducir por Dante Delgado y se vaya a Movimiento Ciudadano, cuyo dirigente nacional es Clemente Castañeda.

Pero el escándalo mayor vendrá cuando la ex dirigente nacional y excandidata a la jefatura de Gobierno capitalina, Alejandra Barrales Magdaleno diga que ya tiene las maletas listas para irse con ya saben quién o ir a descansar en el regazo del partido en el un Niño Verde pueda consolarla.

Hace tiempo dejamos constancia de que los oráculos ya presagiaban lo acontecido hace unos cuantos días: una ola de renuncias estuvo a punto de ahogar a los dirigentes perredistas.

El abandono de 9 diputados, entre los que destaca Ricardo Gallardo quien coordinaba los trabajos de la bancada en San Lázaro, provocó pánico.

Aunque anunciaron que formarán un grupo independiente, de inmediato se sumaron con votos a favor de Morena. No cabe duda que cartera mata militancia.

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