Editorial

Día Internacional de la Mujer 2019

El Día Internacional de la Mujer brinda la oportunidad de transformar el impulso de acción, de empoderar a las mujeres en todos los contextos, y rendir homenaje a las activistas que trabajan sin descanso defendiendo los derechos de las mujeres y animando a las mujeres a que se desarrollen plenamente.

La idea de un día internacional de la mujer surgió al final del siglo XIX, que fue, en el mundo industrializado, un periodo de expansión y turbulencia, crecimiento fulgurante de la población e ideologías radicales.

El Día Internacional de la Mujer es una fecha que se celebra en muchos países del mundo. Cuando las mujeres de todos los continentes, a menudo separadas por fronteras nacionales y diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas, se unen para celebrar su día, pueden completar una tradición de no menos de noventa años de lucha en pro de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo.

La carta de las Naciones Unidas, firmada en 1945, fue el primer acuerdo internacional para afirmar el principio de igualdad entre mujeres y hombres. Desde entonces la ONU ha ayudado a crear un legado histórico de estrategias, normas, programas y objetivos acordados internacionalmente para mejorar la condición de las mujeres en todo el mundo.

En 1977 la Asamblea General de la ONU proclamó oficialmente el 8 de marzo el Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional.

En 2011 se celebró el centenario del Día Internacional de la Mujer, y además, comenzó a operar la entidad de la ONU para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de la Mujer (ONU mujeres).

Aunque mucha gente tenga como costumbre regalar flores, lo cierto es que lejos de tratarse de un día festivo, y contrariamente a lo que se cree en muchos círculos sociales, su origen se enmarca en un contexto histórico e ideológico determinado por profundas desigualdades de género.

En países como el nuestro, la historia marca patrones culturales, según los cuales al hombre se le otorgó el papel principal en cualquier actividad. Pero las circunstancias cambian, y, hoy día, en todos los países se reconoce que la mujer desempeña un papel de igual trascendencia que el hombre y que no hay obstáculo ni pretexto  alguno para que asuma las más altas responsabilidades a favor del desarrollo económico, político, social y democrático de nuestro país.

Queremos dejar constancia de lo que significaron para nosotros, los mexicanos, las mujeres de la Independencia y de la Revolución, que aunque no obtuvieron formalmente un cargo público, fueron decisivas en momentos cruciales y pelearon y murieron de igual a igual.

En el México de hoy, la mujer destaca, se prepara, igual o más que los hombres, convirtiéndose en ejemplo de tenacidad y desempeño, incrementando día con día su presencia en puestos estratégicos, en una lidia con el equilibrio entre el  trabajo y la vida.

Ser mujer es un privilegio y un desafío. El privilegio consiste en ser capaz de gestar la vida misma y acogerla en su vientre para la formación de un ser humano. El desafío, en una constante lucha por alcanzar la igualdad, en todos los ámbitos: jurídico, político, social y cultural.

Por eso, cuando hablamos de lograr la equidad de género, nos referimos al trato igualitario entre hombre y mujeres en lo concerniente a derechos, beneficios, obligaciones y posibilidades, es decir, idénticas oportunidades de desarrollo.

El Día Internacional de la Mujer es un hito, un momento propicio para reflexionar sobre los logros obtenidos a lo largo de estos años; para reconocer la valentía de quienes de quienes iniciaron esta lucha y aceptar que aún falta mucho por hacer. Pero debemos de hacer de este día una costumbre, un comportamiento cotidiano y comprender que únicamente será posible edificar la equidad con la convicción de mujeres y hombres por igual.

Las mujeres enfrentan numerosos obstáculos en todos los ámbitos de la vida: alimentación, salud, educación, vivienda, oportunidades laborales, recreación, ingresos, participación política, entre otros.

Cualquier forma de discriminación (por raza, origen étnico, clase social, preferencia sexual, ideología, discapacidad) se redefine por género.

El binomio género-discriminación no es algo nuevo. Las mujeres han sido discriminadas en todos los tiempos y en todas las sociedades conocidas.

La situación que viven las niñas y mujeres en México requiere la necesidad de diseñar políticas públicas de corto, mediano y largo plazo, dirigidas a combatir las causas históricas y estructurales que limitan, segregan, discriminan, excluyen, el desarrollo de más de la mitad de la población, integrada por mujeres.

Trabajar a favor de la igualdad y la no discriminación requiere de todas las capacidades, de todos los recursos, y de la voluntad y compromiso de quienes tienen la responsabilidad de diseñar y operar las políticas y programas públicos.

Lograr un México incluyente, comprendido como una sociedad de derechos, implica necesariamente mayor inclusión de las mujeres, para que puedan acceder a todos los derechos en igualdad de condiciones, garantizando con ello lo que realmente está en juego, la dignidad humana.

Por ello el tema elegido para el Día Internacional de la Mujer 2019 es “Pensemos en igualdad, construyamos con inteligencia, innovemos para el cambio”.

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