Editorial

Cuando la soberbia prevalece

Durante siete años se ha sostenido como presidente del Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México (SUTGCDMX) a base de traiciones, mansedumbre, simulaciones, engaños y mentiras.

Nos referimos a Juan Ayala Rivero, quien en junio de 2011 llega a la dirigencia del Sindicato que aglutina a los trabajadores que prestan sus servicios en la administración pública del gobierno de la Ciudad de México, por una imposición del entonces Jefe de Gobierno Marcelo Ebrard Casaubon, a quien le jura lealtad y compromiso.

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En 2012 con la llegada de Miguel Ángel Mancera a la Jefatura de Gobierno, las cosas cambian, así como su lealtad, ahora el compromiso es con el nuevo Jefe de Gobierno, arremete contra quien lo llevara a la dirigencia del Sindicato y aprovechando que Ebrard se encontraba en el autoexilio hace leña del árbol caído.

En marzo de 20015, en el evento del Día Internacional de la Mujer destapa a Miguel Ángel Mancera como el candidato a la Presidencia de la República y pone a su disposición el Sindicato como la plataforma que habrá de promover e impulsar el proyecto que habrá de llevarlo a Palacio Nacional. Esta mansedumbre tiene su recompensa y obtiene una candidatura para ser postulado como diputado en la Asamblea Legislativa, pierde la elección, pero eso no mina su ambición. Con tan magros resultados en este primer periodo sostiene que estos son a largo alcance por lo que es necesario darle continuidad a la gestión. Convoca a un Congreso Extraordinario del SUTGCDMX modifica los Estatutos y se reelige para seguir en la Presidencia del Sindicato hasta el año 2019.

Se colude con el entonces Subsecretario de Desarrollo y Capital Humano, Miguel Ángel Vásquez Reyes y desde el séptimo piso de Fray Servando 77 tejen el proyecto y programa de acción de Miguel Ángel Mancera con el que pretendían hacerlo candidato a la presidencia por el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Los negocios y enjuagues para obtener recursos que se van a invertir en la campaña son enormes, no importa que sean a costa de los trabajadores.

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Pero no era suficiente, habría que garantizar que el Jefe de Gobierno fuera el postulado por el PRD. Entonces a Miguel Ángel Vásquez Reyes se le ocurre la brillante idea de basificar trabajadores que no tenían estabilidad laboral y aplicarle dígito sindical a los que carecían de ello.

Sin sustento jurídico ni marco normativo crean la Nómina 8, con la intención de darles estabilidad laboral a más de 30 mil trabajadores que estaban contratados bajo diferentes conceptos, pero carecían de seguridad social. Todo es un acto simulado avalado por el sindicato.

A pesar de que Mancera no fue el candidato a la presidencia de la República por parte del Frente, había que continuar con la simulación escalando a grado de fraude. Ahora con la consigna de apoyar a Alejandra Barrales Magdaleno como candidata del Frente a la Jefatura de Gobierno, prosiguen con la segunda etapa de la “Basificación”, 10 mil trabajadores de Nómina 8 pasan a ser de base, pero sin dígito sindical; 10 mil trabajadores meritorios son ahora de Nomina 8; y 10 mil eventuales ahora son meritorios. El pago que se les hizo a estos trabajadores es totalmente fraudulento, se desconoce bajo qué concepto se realizó.

Buscó nuevamente ser diputado al Congreso de la Ciudad de México, durante su campaña en la que obligo la participación de toda la estructura del sindicato, con la advertencia de que quien no lo hiciera seria dado de baja, se distinguió más que por una propuesta hacia sus electores, en descalificativos hacia el ahora presidente de la República Lic. Andrés Manuel López Obrador y hacia la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Dra. Claudia Sheinbaum Pardo. 

Perdió la oportunidad de ocupar una curul en el nuevo Congreso local y en lugar de aceptar su derrota con gallardía, todo lo contrario, en forma soberbia acusa a otros de su desgracia y de pretender desestabilizar la unidad de la organización cuando él mismo por su actitud se cerró las puertas con las autoridades del gobierno de la capital del país.

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En lugar de buscar culpables de su desgracia, que Juan Ayala Rivero acepte su responsabilidad de la crisis y falta de credibilidad en que tiene sumergido el SUTGCDMX y que dé un paso de costado para que otros intenten edificar lo que en las ruinas en deja, ya no es el interlocutor válido que representa los intereses de los trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México, por su culpa dichos trabajadores se encuentran en estado de indefensión ya que no cuentan con unas Condiciones Generales de Trabajo actualizadas, lo cual provoca que se vean lesionados sus ingresos, que haya pérdidas respecto a sus prestaciones y que no sean respetados en su totalidad su derechos.

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