Investigaciones especiales

El sindicato sí ayuda, pero solo a los que quiere ayudar

Arturo Arellano, el Pibe, lo tiene claro y ofrece espectáculos de calidad a pesar de no contar con el cobijo de un gremio sindical

Los payasos, al igual que sucede con muchos oficios, profesiones y actividades que se ejercen en México, no cuentan con el apoyo y el cobijo de sindicatos que velen por sus intereses y les procuren beneficios y apoyos laborales que fortalezcan al gremio, como seguridad social y laboral.

Actualmente existen varios sindicatos que en teoría velan por el bienestar de sus afiliados, como el Sindicato Único Estrafalario de Payasos, Mimos, Saltimbanquis, Bufones, Similares y conexos de la República Mexicana y el Sindicato de Artistas de Circo, pero quienes tienen por pasión hacer reír y entretener están fuera del amparo de alguno de estos porque no confían en que sean encabezados por buenos líderes.

Arturo lleva más de 12 años entregándose a una de sus pasiones. Tiene un espectáculo de calidad internacional bajo el título de “Pibe Clown Show”, y aunque confiesa que no es nada fácil concretar sus presentaciones, prefiere no afiliarse a ningún sindicato porque estas asociaciones solo ayudan a quien quieren y no a todos sus agremiados.

El artista recuerda que siempre tuvo claro que su profesión era ser payaso: “Empecé porque fue una fijación que tuve desde pequeño, me gustaban los payasos. Mi papá se vestía de payaso, pero nunca lo hizo de manera profesional, solo lo hacía para nuestros cumpleaños y nada más”.

Y añade: “El detonante para entrar de lleno y empezar a prepararme en el arte de clown fue cuando tenía 16 años, estudiaba en el CCH y mi hermana mayor tenía un novio argentino que le gustaba mucho las artes circenses y él empezó a enseñarme”.

Arturo tomó su nombre del argentino que lo impulsó a seguir su pasión en las artes circenses y que ahora es mudo testigo desde otra dimensión. Al evocar sus inicios en las artes del clown, el joven pero experimentado payaso sonríe, se toma las manos en signo de nerviosismo, y responde:

“Rodrigo, el novio de mi hermana, era muy visceral y me aventó muy pronto al escenario, no tuve mucho tiempo de preparación. La preparación me vino después porque evidentemente no quería ser un payaso improvisado y empecé a prepararme, fui al Centro Nacional de las Artes, luego había convenciones de circo en Ciudad Universitaria y otros lugares más”.

Ser clown no es tarea sencilla, y aunque el talento es indispensable para mantenerse en el espectáculo, también lo es la preparación, pero no se debe perder de vista que en México no es tarea fácil porque el gremio de payasos no cuenta con la ayuda de un sindicato que lo respalde.

“Lamentablemente en México no hay escuelas oficiales que te enseñen el arte del payaso. Está la Universidad Iberoamericana de Puebla, que tiene la carrera de artes circenses en general, pero únicamente se tiene en Puebla y, además, no tiene mucho que se abrió. Es complicado porque la carrera en sí primero lucha por sostenerse, por sobrevivir, no hay muchos jóvenes que opten por una licenciatura en artes circenses”, asienta la respecto.

El arte de payaso se trae en la sangre, se siente en las entrañas, es algo que se lleva pegado en la piel igual que el vello corporal y se persigue aun sin apoyo sindical o familiar: “Yo recuerdo cuando en mi casa les dije que iba a ser payaso, fue una locura. Mi mamá se enfadó. Hay muchos estereotipos, lamentablemente, en torno al payaso, creen que solamente vas a estar en el crucero, que no tienes opciones de hacer otra cosa. Que me iba a morir de hambre. Al principio fue duro, fue difícil”.

Los comienzos de todas las carreras son difíciles en general, pero nuestro entrevistado asegura que sí se puede vivir en este país siendo payaso, aunque, reconoce, es complicado porque en México los diferentes estilos de payaso están fragmentados porque existen múltiples categorías de payasos: el de fiesta infantil, el que no es payaso y es animador, pero se pinta de payaso, los estandoperos que también se pintan de payaso y los que hacen clown, que es un poco más al estilo del payaso europeo que hacía Charlie Chaplin.

Ganarse la vida de payaso es igual de complicado que ganársela de reportero. Arturo lo sabe y por eso combina estas dos grandes pasiones, las letras y las risas. Sabe de manera consciente que no la tiene fácil y que sería menos ríspido rifársela con apoyo laboral. Por eso abordamos el tema que siempre destacamos en esta publicación: los derechos de los trabajadores, su bienestar, sus garantías.

—Arturo, ¿sabes que existe un sindicato para payasos? ¿Estás cobijado por él? Si no, ¿te gustaría estar bajo su protección?

—Sí, sí sé que existe un sindicato de payasos, pero yo no estoy afiliado. ¿Puedo decir sin problema por qué no estoy afilado? ¿Lo digo así como lo pienso, sin bronca? Yo creo que el sindicato sí ayuda, pero solo a los que quiere ayudar.

A los trabajadores de la carcajada, al igual que muchos otros en este país, les toca ser robles en el sistema laboral de este país, les toca ser pilar y perseguir su estabilidad laboral a través del esfuerzo individual y no por un grupo de representación social. Añade nuestro entrevistado: “Los sindicatos tienen favoritismos y no solamente voy a hablar del de payasos, porque no es el único que existe en el tema del gremio de clown en México: están los payasos infantiles, los animadores, los de teatro, los de circo, hay muchas clases de payasos”.

Por fortuna para trabajadores como el “Pibe”, no todo está perdido en el mundo de la representación sindical. Asienta: “Hay un sindicato de artistas de circo que creo que agrupa a todos, creo que hasta los magos. Hace no mucho surgió el Sindicato de Artistas de Circo y quiero pensar y confiar en que ese va a tener credibilidad y apoyo porque compañeros y conocidos míos están trabajando en eso, son artistas que yo podría juzgar su trabajo como honesto e impecable. Espero que al estar ahora al frente de algo no cambien, pero personalmente no me ha funcionado lo de estar en un sindicato”.

Bien dicen que pagan justos por pecadores. Existen sindicatos en México que sí están enfocados en los beneficios de sus trabajadores, pero hay otros que se han creado una fama terrible de corrupción, nepotismo, favoritismo y defraudación, entre otras transgresiones que provocan que cada vez más la clase trabajadora mexicana no desee estar bajo el cobijo de líderes sindicales.

“No me afiliaría al sindicato de payasos. Desafortunadamente la mayor cantidad de decepciones me las he llevado del mismo gremio, he sufrido discriminación. Por ejemplo, en el tema del circo es muy difícil entrar en uno, aunque tengas la capacidad, el talento y las herramientas para hacerlo. Es muy difícil entrar en el circo porque no eres de un apellido de familia circense, no eres el hijo o el sobrino. Está muy marcado ese tema de la tradición familiar y se van heredando”.

Entrar en una herencia circense es muy complicado en México. Abrirse espacio en esta carrera no es nada sencillo si no se cuenta con el respaldo de un apellido punta de lanza como lo es el de la familia Atayde. Existen pocos escenarios dónde se permita a talento fresco demostrar su valía.

Celeste Atayde, una de las pocas artistas preocupadas por inyectar sangre nueva y sin dinastía circense, tiene una titánica tarea para encontrar talentos nuevos. Uno de los pocos apoyos con los que cuenta el gremio de payasos es el que ofrece la hermana Atayde, quien organiza un concurso que se llama Encuentro Nacional de Circo Nuevo, donde entra puro artista que no es de familia circense y los más destacados se incorporan al show del Circo Atayde.

Arturo prefiere labrar su camino, se niega a afiliarse al sindicato no por falta de voluntad, sino porque sabe de primera mano, por comentarios de sus compañeros de oficio, que su sindicato no es de gran utilidad: “Jamás me he afiliado, no tengo esa experiencia. En esto se conoce a mucha gente, y de los compañeros que tengo que son afiliados al sindicato, la charla en cada reunión es la misma: que no se sienten apoyados”.

Según su experiencia, explica que hay ineficacia sindical: “Uno llama al sindicato y no tiene respuesta alguna, el sindicato no responde, imagínate que le llame Marinela y nadie responda. Desde ahí se está viendo la falta de eficiencia, tienen que estar al pendiente de todo este tipo de cosas para poder ofrecer mejores empleos a los payasos. Los payasos afiliados, pregúntale a cualquiera: ¿de qué viven, por qué no pueden estar viviendo de shows de fiestas delegacionales, de ferias que les que podrían dar un ingreso mayor? ¿Por qué? Porque no se los dan, de qué viven entonces: de fiestas infantiles, de eventos que ellos mismos tienen que conseguir”.

Añade: “De verdad no quiero echarme a nadie encima, pero los líderes sindicales no están capacitados. No se demerita una trayectoria, es como en el futbol, que tú hayas sido un extraordinario futbolista por muchos años no quiere decir que vayas a ser un buen directivo, son cosas diferentes. Y lo mismo: que tú hayas tenido una trayectoria magnífica como payaso no te va a hacer buen líder, no te va a hacer buen representante, y aquí se maneja así”.

El oficio de payaso, al igual que otros sectores laborales, está desprotegido en servicios de salud o prestaciones. Nuestro entrevistado asegura que si él lograra vender dos espectáculos al mes tendría una vida holgada y sin privaciones, pero por desgracia su realidad es otra ahora que hay una nueva administración en Ciudad de México.

La nueva administración morenista, según versión de Arturo, muestra un panorama muy complicado para el gremio del payaso: “Ahora, con los cambios de administración también ha habido reestructuraciones. Se había tenido un avance en el tema de clown con la administración anterior porque ya existía el Festival de Clown y Pantomima, que se hacía en Iztapalapa y Tláhuac; este año iba a ser el décimo año, pero ya no se va a hacer el festival, se suspendió.

“Ya no se va a hacer ese festival. Este ayudaba porque la gente empezaba a conocer lo que era el arte del clown. Nos llegaron contratos porque nos decían que vimos el clown en la delegación, o en el Faro de Tláhuac, me llamaban y me decían que querían algo así, nos estaba ayudando, pero eso ya no va existir. Esto tienen que ver con el tema de la seguridad social, es que estábamos llamando la atención de las autoridades, estaban volteando a ver qué había un gremio de clown, que había un gremio del circo que necesitaba apoyo en el tema del seguro social, en el tema de prestaciones, en el tema de espacios, incluso se iba a abrir una escuela de circo en Tláhuac y ya no”.

Los payasos se quedan sin la apertura de la escuela del clown y se señala al gobierno: “Ya no se va a abrir la escuela de clown por cambio de administración, el gobierno de Claudia Sheinbaum no apoya el proyecto, nos han dado largas y largas. Hasta ahora con el nuevo gobierno no se ha visto nada del tema del clown”.

Arturo relata que la administración anterior ya tenía una estructura para apoyar al gremio, que les ofrecían espacios para presentar sus espectáculos además de la posibilidad de abrir una escuela de circo en conjunto con una reconocida familia circense. “El nuevo gobierno dice que va a haber un acercamiento, que va a haber ayuda, que va a haber espacios, pero ahorita los compañeros están prefiriendo trabajar para sacar para comer, porque si no nos morimos de hambre y es preocupante”, agrega.

Sin duda el oficio de los payasos es parte de la cultura mexicana, y respecto a las acciones que realiza la Secretaría de Cultura, encabezada por Sergio Mayer, el “Pibe” declara: “Le preguntaban a él sobre el circo, y ahí nos damos cuenta de lo mal informados que están. Dicen que van a rescatar al circo mexicano y que para eso tienen una iniciativa que es traer gente del Circo du Soleil para venir a rescatar al circo mexicano. El circo mexicano, y no es soberbia, tiene una tradición y una historia de cientos de años. La familia Atayde tiene 130 años haciendo circo en México. El señor Porfirio Díaz en su mandato apoyaba mucho al circo, había muchos circos aquí en la Alameda donde hay ahora un hotel importante, era exclusivamente para que llegara el circo. Y nos viene a decir este señor que va a traer, no digo que no sean talentosos, lo son en su vertiente, pero el circo mexicano va a ser salvado por el circo mexicano, hay talento, tenemos el potencial”.

Sin duda el talento mexicano está subestimado, por desgracia nos parece caro cualquier espectáculo montado por connacionales. Y, sin temor a decirlo, son muchos los mexicanos que prefieren pagar miles de pesos por espectáculos internacionales: “Los extranjeros vienen y ofrecen un espectáculo que nosotros hemos visto en circos mexicanos de mejor calidad y los mexicanos no quieren pagar 50 pesos. Por ejemplo, Cepillín, que anda como itinerante en varios circos y también el suyo, cobra 70 pesos y dices: cómo es posible que un icono de los payasos mexicanos, como lo es Cepillín o Lagrimita, estén literalmente lagrimeando 70 pesos. Yo fui a ver a Lagrimita y Costel y me costó 50 pesos. Los mexicanos no pagamos por espectáculos mexicanos y a nosotros nos toca el fregadazo también, porque yo ofrezco un show de 2,500 pesos y digo que es un show diferente porque tiene contorsión, malabares, magia, clown, todo en uno, pero hay payasos que se vende por 500 pesos, mas es un payaso que te va a alburear, es el payaso que te va a buscar al niño gordito para molestarlo. Por eso los niños crecen con la renuencia a los payasos”.

El gremio también sufre las consecuencias de la delincuencia. Nuestro entrevistado, a pesar de que es el mes del niño y necesita sus instrumentos de trabajo, revela que fue víctima de los ladrones, que en el atraco se llevaron casi hasta todo, y enumera que dentro de la maleta que le robaron iban sus narices de payaso y todo su maquillaje. Calcula que su pérdida fue de más de 5,000 pesos.

Abril, mes del niño, es materia principal de la mayoría de los payasos mexicanos, y aunque pareciera contradictorio no hay mucha chamba para el gremio. El “Pibe” asienta que la culpa, además de que no hay un sindicato que provea proyectos, también es de los padres y de las escuelas porque son ellos quienes prefieren acercarles a los infantes opciones como las de un imitador o música impropia para sus edades.

El público cambia y los pequeños no son la excepción. A estos los atraen productos de calidad como el que ofrece este payaso con acento argentino, quien cuenta que algunos pequeños, después de ver su espectáculo, desean imitar sus pasos. “Los niños ven mi show y después quieren ser payasos. Les gusta mi trabajo, pero hay veces que, cuando hago dinámicas con ellos, me piden reguetón; el reguetón es un cáncer, los niños no deben escucharlo”.

Sin duda necesitamos reírnos más, reírnos de lo bueno y no de las desgracias. Con el tiempo necesitamos tener más espectáculos de calidad, más payasos y más apoyo al gremio para que los niños, los jóvenes, los adultos y los abuelos disfruten de espacios de sana carcajada. Este es, por lo menos, un llamado fuerte y alto desde la voz del Pibe:

“Les digo que les den oportunidad a los payasos mexicanos, que la gente voltee a ver al circo mexicano, a los artistas del circo mexicano y el clown. Hay que comprar un boleto para ir a ver el espectáculo porque mucha gente cree que la cultura tiene que ser gratis, estamos acostumbrados a que la cultura nos la tienen que regalar y lamentablemente nosotros de ahí comemos, le macheteamos. Denle la oportunidad a los payasos mexicanos, sobre todo el clown, les garantizo que puede ser un excelente trabajo”, finaliza.

 

Contrataciones e información sobre el Pibe Clown Show:

Teléfono: 55-3441-1670

Facebook: Pibe Clown Show

Instagran: @pibe_clown_show

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