La piel del camaleón

Incumplimiento de la ley, factor de precarización laboral

José Antonio Romero Telleache fue, hasta hace unas semanas, director del Centro de Estudios Económicos de El Colegio de México. Junto con Julen Berasaluce, escribieron el libro “Corea y México, dos estrategias de crecimiento con resultados dispares” (El Colegio de México 2018).

En una entrevista con el diario español El País, publicada el martes 24 de abril pasado, el investigador hizo una severa crítica de los tratados de libre comercio firmados por nuestro país, consecuencia de haber optado por “una estrategia fallida”, en la que si bien México exporta mucho, son empresas estadounidenses y no mexicanas, las que lo hacen.

En el libro, de acuerdo con el diario español, los autores comparan el crecimiento de los últimos treinta años en el crecimiento del ingreso por habitante, en el que nuestro país fue apenas ligeramente superior al 0.7 por ciento, en tanto que para la nación asiática representó un asalto exponencial de desarrollo.

El error de estrategia fue creer que el libre comercio generaría por sí el crecimiento y que, a través de la inversión extranjera se transferiría tecnología a nuestro país haciéndonos más productivos. Eso no ocurrió, de acuerdo con el economista e investigador de El Colegio de México.

Tanto Corea como China obligaron a la inversión extranjera a asociarse con empresarios de sus países, obligación que no aplicó México y no se establecieron requisitos de exportación ni tampoco de contenido nacional. Así, “las empresas exportadoras no son mexicanas y no se identifican con México. Si cae el tratado, lo que harán será cruzar la frontera”, planteó Romero Telleache.

El planteamiento es una radiografía descarnada de uno de los muchos factores que redundan una desequilibrada distribución de la riqueza. Otro es que si bien se tienen leyes para proteger, por ejemplo, a los trabajadores, la autoridad encargada de su observancia, es omisa en hacerlo.

Es el caso de la Ley Federal del Trabajo, a la que a finales de 2012 se le hicieron reformas para legalizar -con limitantes- la figura del outsourcing. Se estableció que sería una forma de contratación laboral por excepción. El problema es que frente al vacío de la autoridad obligada de vigilar su cumplimiento, se convirtió en la forma generalizada para contratar trabajadores.

Y ya que fue un periódico español el que publicó la entrevista con el economista Romero Telleache con la certera crítica a la negatividad de los tratados de libre comercio, vale citar el caso de BBVA Bancomer -controlado por el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, de origen español- que desde antes de la legalización del outsourcing, creó una empresa outsourcing a la que le transfirió la relación laboral -sólo uno de sus trabajadores está contratado de manera directa-.

Al no ser los trabajadores de BBVA Bancomer legalmente sus trabajadores, evita el pago del reparto de utilidades, una prestación laboral constitucional. Se ha “ahorrado” -de alguna manera hay que llamarlo- millones de pesos -dólares incluso-, frente a la indiferencia de la Secretaria del Trabajo y Previsión Social.

En efecto, el 22 de noviembre de 2006, mediante un convenio de “sustitución patronal”, BBVA Bancomer Operadora, S.A. de C.V., sustituyó a BBVA Bancomer y todos los trabajadores pasaron a ser virtualmente sus trabajadores pese a que siguieron trabajando para BBVA Bancomer.

Ahora bien, como la nueva empresa “titular” de la relación laboral era una prestadora de servicios y como el sindicato titular del contrato colectivo de trabajo era bancario, fue necesario modificarlo por uno de servicios. La Junta Federal de Conciliación y Arbitraje otorgó el reconocimiento correspondiente, por lo que el 1 de enero de 2007 inicio la vigencia de la nueva relación laboral.

Sólo que en noviembre de 2006 fue despedido injustificadamente y con una antigüedad de 30 años un trabajador. Demandó la reinstalación y el reparto de utilidades. La Junta de Conciliación le negó la razón, por lo que inició el juicio de amparo directo  638/2013, en el que los magistrados consideraron válidos sus argumentos, e incluso plantearon que con las pruebas presentadas en el juicio se deducía simulación y que el banco “pretende eludir el cumplimiento de las obligaciones que se han generado con motivo del vínculo laboral”.

Los trabajadores sindicatos bancarios están integrados en una Federación Nacional de Sindicatos Bancarios (Fenasib), de la que hace unos años se desligaron tres de la banca de desarrollo (Banobras, Bancomext y Nacional Financiera), debido a que no representaba sus auténticos intereses.

Los últimos ocho años, Fenasib ha estado encabezada por José Carlos Torres García, secretario general del Sindicato de Banorte. Hace apenas unos días la Secretaria del Trabajo le otorgó el reconocimiento para que se mantenga en esa posición durante el periodo 2017-2021.

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