Editorial

Perspectiva laboral 2019

La clase trabajadora espera que 2019 sea un buen año en el que se acelere la recuperación salarial en el país debido al incremento de la productividad, y que haya una nueva política laboral que respete los derechos de la clase trabajadora.

El movimiento obrero organizado se declara preparado a enfrentar una reforma en materia de justicia laboral.

Las primeras señales ya las envió el gobierno federal en la franja fronteriza del norte del país al disminuir el IVA, el ISR y elevar al doble el salario mínimo, disminuyendo el precio de la gasolina en la misma zona para hacerla más competitiva frente al mercado estadounidense.

Empero, las autoridades deben tener cuidado o estar vigilantes de que no vayan a registrarse despidos de trabajadores y que se incremente el desempleo en el norte del país, no únicamente en la iniciativa privada sino en el propio ámbito gubernamental.

La reforma en materia de justicia laboral que se va a discutir en el próximo periodo ordinario de sesiones que comienza el 1 de febrero, debe ser analizada por obreros, patrones y autoridades, para que no sea una imposición.

De acuerdo con los análisis económicos como los del Coneval, en las últimas dos décadas no se redujeron los índices de marginación y más de 60 millones de mexicanos son pobres.

Al mismo tiempo el bienestar social lo disfrutan solo un 0.18% de la población, un porcentaje compuesto por unos 200 mil  inversionistas que posee el 42% del valor de la economía nacional. Entre ellos se encuentran 16 magnates que disponen de 143 mil millones de dólares, según el informe de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBN)

El pueblo, mientras tanto sigue esperando luego de tres décadas de neoliberalismo, que  los tiempos mejoren y no como lo prometieron los últimos seis presidentes que llevaron al 80% de los habitantes de México a un estado de vulnerabilidad  al registrar cuando menos una carencia, de acuerdo con los datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Durante las últimas dos décadas, el país que menos éxito ha tenido en erradicación de la pobreza ha sido México. En 1990, la pobreza en América Latina llegó al 48.3% en promedio. Sin embargo, este índice bajó en 2017 al 30.7%, como lo certificó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). En el mismo periodo de tiempo, México apenas redujo la pobreza de 47.7 a 43.6% en 2017.

La expansión económica de México durante las tres últimas décadas hasta el gobierno de Peña Nieto ha sido en promedio 2.85% al año. Las promesas electorales de Peña Nieto de llevar al país a tasas de crecimiento de entre 5% y 6% no solamente no se cumplieron, sino que con el índice de crecimiento anual de 2.31%, este mandatario pasó a la historia como uno de los tres peores presidentes en materia económica de los últimos 88 años.

México, considerado como la 15ª economía del mundo, también es uno de los países más peligrosos de nuestro globo terrestre sumido en narcotráfico, corrupción, violencia acompañados por la pobreza y desigualdad.

Este es el país que recibió el 1o. de diciembre de 2018 el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien prometió cambios que serán profundos, pero con apego a la legalidad. Y en este sentido el respeto a los derechos laborales no debe dejar en el desamparo a los niveles medianos y altos de la estructura gubernamental que quiérase o no, también forman parte de quienes dependen de su salario para sacar adelante a sus familias.

Es cierto, no puede negarse la existencia de una reducida élite de privilegiados que por décadas gozaron de una particulares ubre presupuestal, pero no puede borrarse de un plumazo labor ni capacidades de muchos cuadros a los que ni siquiera se les ha suplido aún y que tienen en sus manos áreas vitales para el funcionamiento de diversas dependencias. Antes de tomar decisiones debe analizarse estas situaciones y escuchar a los directamente afectados para saber si se están actuando o no en justicia y, sobre todo, en el marco del estado de derecho.

Nadie duda que no será fácil cumplir con todas las promesas hechas en campaña por el hoy Jefe del Ejecutivo  tomando en cuenta la condición de un país resquebrajado que le dejaron sus predecesores, y en especial, Enrique peña Nieto.

El escenario internacional es desfavorable para México. Ante ello, el FMI y el Banco de México han reducido la perspectiva de crecimiento para México. El Fondo, de una estimación inicial de 2.7, lo recorto a 2.3%, una inflación por encima del 4 %, y la reducción de ingresos petroleros, de 4.3 en 2018 a 3.8% del PIB en 2019.

Ello significará reducción de ingresos públicos, inversión y crédito, y mayor volatilidad cambiaria, inflación y costo del servicio de la deuda interna y externa. Un panorama nada tranquilizador para este 2019.

La familia RS “Reivindicación Sindical”, desea para todos sus lectores que el 2019 sea un año en el que todos sus propósitos los puedan realizar, que haya dicha, abundancia y salud.

Esperamos seguir contando con su preferencia, refrendando nuestro compromiso de ser “La Voz de los Trabajadores”.

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