Investigaciones especiales

La mano celestial de Alejandro Solalinde ayudará a sacar a Deschamps

La disidencia que encabeza Mario Rubicel Ross García dice tener el apoyo del sacerdote, mientras otros grupos también claman la legitimidad de su movimiento y su liderazgo.

En la lucha feroz que se intensifica para generar el cambio en la Secretaría General del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), aparece una mano mediadora, casi celestial, que intenta ayudar a los trabajadores de la disidencia petrolera.

Ésta son en realidad cinco grupos diseminados en el país, que encabezan cinco líderes distintos que se ostentan como secretarios generales o aspirantes a la dirigencia del organismo sindical, pero que no cuentan con la toma de nota de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).

Esa es la mano del padre Alejando Solalinde, quien se acercó a un grupo de trabajadores con el que sostuvo encuentros para conocer de cerca la lucha para desterrar del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana  (STPRM)  a Carlos Antonio Romero Deschamps, quien para muchos es el enemigo de los trabajadores sindicalizados, y para otros es el hombre que les ha otorgado prestaciones privilegiadas.

Hace unos días, los integrantes del Movimiento Nacional de Petroleros, que encabeza Mario Rubicel Ross García, llegaron a la Cámara de Diputados por invitación del legislador de Morena, Jaime Humberto Pérez, para exhibir denuncias contra el actual líder sindical de Pemex.

En principio, por haber propiciado la debacle de las refinerías, sin embargo en público el presidente Andrés Manuel López Obrador ha reconocido que sólo existe una denuncia en contra del líder petrolero y que no había sido ratificada.

Al concluir con una retahíla de acusaciones hechas por la disidencia —y que incluso en pasillos de otros grupos opositores de petroleros las gritan—, como desvío de dinero de los trabajadores, de enriquecimiento ilícito, actos de corrupción, amenazas, secuestro y acoso sexual, entre otros más.

A los integrantes de este grupo de la disidencia petrolera se les cuestionó sobre el avance de los posibles encuentros con Luisa María Alcalde Luján, secretaria del Trabajo y Previsión Social, para resolver las demandas de los trabajadores.

La más importante, quizá,es que ya hay un nuevo liderazgo, pero falta que las autoridades lo legitimen para poder quitar a Romero Deschamps de la dirigencia sindical, puesto que ha ocupado por más de dos décadas.

“Hay una persona que nos está ayudando, pues lo voy a decir porque es una persona de respeto: El padre (Alejandro) Solalinde. Él es que tiene un informe. Él me dijo: ‘Usted tranquilo, no hay más que usted va a ser secretario general del sindicato’”, dijo Mario Rubicel Ross García.

Este es uno de los tantos movimientos que buscan una democracia naciente en la primavera laboral iniciada por Andrés Manuel López Obrador en el sindicalismo mexicano. Este grupo busca  apoderarse, a través de una democracia sindical, de uno de los organismos más grandes de trabajadores en México.

En respuesta a Alejandro Solalinde: “Padre, gracias. Gracias, porque es por México”. Fue la revelación que hizo entonces Mario Rubicel Ross García.

En la cita con los diputados, el pasado 14 de febrero, el Movimiento Nacional de Petroleros aseguró que tiene en marcha denuncias contra el tres veces legislador priista.

Sin embargo, el motivo de la visita de los trabajadores disidentes a San Lázaro fue para activar un proceso de juicio político contra Carlos Romero Deschamps por todas las irregularidades cometidas cuando era diputado y senador.

“Vinimos a esta legislatura a que se retomen los procesos de juicio político que hay ya contra Carlos Romero Deschamps, más lo que nosotros, como trabajadores, tenemos de información para que esto se ejecute”, aseguró el líder disidente  entrevista con RS.

Ross García añadió que Carlos Romero Deschamps nunca ha sido dirigente de los trabajadores petroleros, y que hay una toma de nota a  favor de sí mismo.

“Por eso, reiteró, que el apoyo del padre Solalinde, una persona de mucho respeto nos está ayudando”, afirmó.

RS buscó vía telefónica al cura Alejandro Solalinde, pero su equipo de trabajo informó que se encuentra fuera del país desde algunos días, en una misión diplomática, y para el próximo 18 de marzo, Día de la Expropiación Petrolera, no se prevé que ya se encuentre de regreso en México.

El Movimiento Nacional de Petroleros ,como otros grupos de la disidencia, siguen acudiendo a la Fiscalía General de la República (FGR) para interponer más denuncias contra el actual líder de los trabajadores de Pemex.

Pese a las denuncias ya interpuestas por los liderazgos que encabezan María de Lourdes Díaz, del Movimiento Nacional de Transformación Petrolera (MNTP), que agrupa a alrededor de 72 mil integrantes del STPRM, además de que la que también hizo Sergio Carlos Morales Quintana, líder disidente y que encabeza el Frente Nacional Petrolero (FNP), con simpatía en las 36 secciones del sindicales, de acuerdo con sus cálculos.

Pero Mario Rubicel asegura ser ya el líder petrolero, y espera que la mano celestial de Alejandro Solalinde logre abrir la puerta de la oficina de la secretaria Alcalde Luján para que los reciba y pueda entregarle la toma de nota que lo legitima como dirigente sindical.

Hasta ahora todas son discusiones y buenas intenciones por cambiar el ADN del sindicato petrolero bajo el discurso de la democracia sindical, que es una de las exigencias de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En todas las secciones del Sindicato Petrolero aparecen líderes que buscan que haya elecciones para elegir a sus nuevos representantes, algo que no se logró por el poder de Romero Deschamps.

Los abogados del STPRM conocen muy bien cada uno de los discursos lanzados por sus opositores, quienes buscan desde la nada tener una nueva representación ante la STPS.

Hasta ahora los dos únicos sindicatos registrados y con contratos colectivos avalados por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social son el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) y la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros (UNTyPP).

Quedan fuera de la lista Petromex, que presume por redes sociales contar con la bendición la dependencia a cargo de Luisa María Alcalde; tampoco aparece el gremio con el que siempre dice María de Lourdes Díaz Lula contar; y mucho menos está algo que mande una señal para que Rubicel Ross García  sea el próximo dirigente del STPRM.

Como líder sindical del STPRM está Carlos Antonio Romero Deschamps, quien estará en el cargo hasta el 31 de diciembre de 2024, eso significa que terminará primero del gobierno de Andrés Manuel López Obrador y le tocará levantar y rendir honores a otro mandatario.

La UNTyPP está dirigida por Pablo López Figueroa, quien tiene toma de nota con una vigencia hasta el 17 de marzo de 2020.

Romero Deschamps representa a 93 mil 531 trabajadores de Pemex y López Figueroa sólo tiene en su gremio a mil 785 empleados de la petrolera mexicana, de acuerdo con la dependencia a cargo de Luisa María Alcalde.

Romero Deschamps es el único con el poder para negociar los contratos colectivos de trabajo con Octavio Romero Oropeza, director general de Petróleos Mexicanos. Nadie más tiene esa responsabilidad, pese a que el resto de los opositores dicen tener la bendición presidencial o el apoyo de los trabajadores.

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