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Participantes de Jóvenes Construyendo el Futuro quieren cobrar sin ir a trabajar

Los participantes no tienen ideas claras sobre lo que quieren hacer con sus carreras y eligen empresas al azar

El programa Jóvenes Construyendo el Futuro enfrenta un nuevo problema: las personas inscritas no están acudiendo a los centros de trabajo a cumplir con sus horas de capacitación, pero sí están cobrando la beca de tres mil 600 pesos mensuales que les prometió el gobierno federal.

El portal Sin embargo entrevistó a reclutadoras de las empresas que participan en el programa para capacitar a los jóvenes para el trabajo. Las dos mujeres concluyeron que muchos de los participantes no están interesados en trabajar y obtener experiencia, como está planteado en el objetivo del programa.

“No tienen un enfoque y solo buscan una remuneración económica. Pero no buscan una superación para esa remuneración. El programa puede ser el escalón para que ellos se superen y aprendan de la operación para que con base en eso tengan una toma de decisiones adecuada. O puede ser un programa que solo sirvió para darles dinero durante un año”, explica Nancy, quien es tutora en una empresa de la industria de alimentos.

De acuerdo con la plataforma del programa, hasta el corte del 12 de abril había más de 344 mil aprendices vinculados y más de 67 mil centros de trabajo verificados que ya estaban trabajando en el proyecto estrella del gobierno, el cual arrancó oficialmente el 10 de enero.

Este programa les ofrece a los jóvenes capacitación para el trabajo, así como una beca mensual y seguridad social durante el año que dura su estancia en el programa. Tan solo este año, el gobierno destinó 40 mil millones de pesos.

No obstante, los problemas ya comenzaron. Carmen, quien tiene un portal de información, recuerda que al principio del programa tenía cuatro vacantes que se ocuparon de inmediato. Sin embargo, al segundo día ya no aparecieron tres de ellos; al buscarlos por mensaje, le respondieron que ya no estaban interesados en el trabajo y la dejaron “plantada”.

Las reglas de operación establecen claramente las razones por las que las empresas pueden darlos de baja. Sin embargo, muy al principio del programa esto no se podía hacer y Carmen tuvo esos tres lugares ocupados sin gente trabajando, pero los jóvenes sí estaban cobrando su beca. Fue hasta marzo de este año cuando por fin pudo darlos de baja y contratar a otras personas.

Las tutoras señalan que el problema del reclutamiento es que los jóvenes se postulan a la empresa, pero ésta no tiene más información sobre ellos: la plataforma no te permite saber qué estudiaron, si han tenido otro empleo o si están interesados en la rama de la empresa.

Datos de la Secretaría del Trabajo señalan que 15% de los aprendices vinculados culminó la secundaria, 45% cuenta con preparatoria o bachillerato terminado, y 29.5% tiene una carrera universitaria, de acuerdo con las cifras de la Secretaría del Trabajo.

Nancy explica que en la empresa donde laboran se presentaron cinco candidatos, uno de ellos politólogo y otro diseñador, áreas que no están relacionadas con la industria alimenticia.

Al final se quedaron tres y una de ellas es ingeniera ambiental, pero tampoco tiene claros los conocimientos y sus objetivos laborales.

Le preguntaba cuáles eran sus aspiraciones y justifica que no sabe porque no ha tenido experiencia laboral. Está mal enfocada y no ha hecho nada por buscar”, dice Nancy.

El problema de conocer a los aspirantes tiene consecuencias para las empresas, quienes tienen que revisar estos perfiles y ubicar a los candidatos más idóneos y que realmente deseen trabajar y ganarse la beca del gobierno.

Carmen cuenta que, cuando libero las tres vacantes, ubicó a tres jóvenes que estaban interesados y se conectó con ellos.

“Me hablaban, conocía a la persona, platicaba con ellos, se registraban al programa, y hacíamos la conexión a través de la plataforma. Se supone que eso no está permitido, pero no hay otra forma… son gente que tú no conoces ni su experiencia. Algunas veces podría ser arriesgado”, justifica.

El poco interes de algunos participantes y su intención de cobrar la beca sin trabajar se suma al problema denunciado el mes pasado, sobre las empresas que pidieron un moche a los jóvenes para que cobraran su beca sin tener que trabajar.

La titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Luisa Alcalde, informó que se habían dado de baja 50 empresas que habían sido denunciadas por estos hechos, y la investigación ya estaba en curso.

Lee toda la investigación en Sin embargo 

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