En pie de lucha

El ocaso de Juan Ayala

A pesar de que ha buscado acercarse al poder y de que en su página presume fotos con Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum, la orden es tajante: bajo ninguna circunstancia Juan Ayala Rivero seguirá controlando a la burocracia capitalina.

La indicación vino de la propia jefa de Gobierno, quien dio instrucciones a su secretaria de Gobierno, Rosa Icela Rodríguez, para operar la desarticulación de red sindical que busca quedarse al frente del Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno de la CDMX.

Una de las primeras personas en actuar fue el procurador federal del Trabajo, Rufino H. León Tovar, quien dio respuesta a la Coalición del Frente Democrático de Trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México y Alcaldías, que denunció anomalías.

En su escrito, la Procuraduría Federal del Trabajo dejó prácticamente sin representación sindical a Ayala Rivero, con lo que ello signifique para lo que venga en adelanta en la lucha sindical.

Luego de varios amagos, por fin Sheinbaum se decidió a que, desde el Antiguo Palacio del Ayuntamiento, se desactive definitivamente al dirigente.

Sólo resta definir la forma en que Ayala Rivero debe entregar las riendas: si lo hacer por las buenas -que dicen es lo que más le conviene- o será por las malas, pero de que su destino ya lo alcanzó, ni duda cabe.

Y una prueba de ello es que no solamente irán contra el dirigente, sino que empezarán a apretar a su equipo cercano, como ocurrió el pasado 24 de junio, cuando la jefa de Gobierno anunció que dio vista a la Procuraduría de Justicia para abrir algunas carpetas.

En concreto, pidió a la procuradora Ernestina Godoy investigar al secretario general de la Sección 12 de Servicios Médicos del SUTGCDMX, Héctor Carreón Garcés, quien fue señalado por trabajadores de vender plazas en hospitales de la capital del país.

Si es cierto o no, ese será otro cantar, pero la denuncia fue hecha directamente a Sheinbaum durante una de las audiencias públicas que realiza todas las mañanas, y de inmediato ordenó tomar cartas en el asunto.

Aunque apenas se inició la investigación, la jefa de Gobierno declaró que se trabaja para quitar facultades al Sindicato, que decidía la operación diaria de los hospitales como los horarios de médicos y enfermeras, además de vacaciones para el personal,

Aseguró también que en los hospitales públicos de la Ciudad de México se contrataba de forma privada la distribución de medicamentos para clínicas, lo que representaba un costo de alrededor de 500 millones de pesos al año.

Para evitar este gasto, Sheinbaum aseguró que se diseña en una estrategia de distribución y en lugar de pagar a una empresa privada para llevar los medicamentos a los hospitales, se comprarán vehículos y así se reducirá el costo.

Llama la atención que la funcionaria llamara a conferencia de prensa para referirse a las presuntas anomalías de Carreón, quien es uno de los más cercanos a Ayala Rivero, y al que algunos veían como el Plan B de la cúpula sindical para mantener el Sindicato.

Con esto queda más que claro que desde el Antiguo Ayuntamiento existe la convicción de propiciar un cambio total en la relación con los trabajadores sindicalizados, que Ayala Rivero y su grupo no están considerados,

Y por si la cúpula sindical quisiera oponer resistencia, desde hace varios meses ya Bertha Gómez, subsecretaría de Egresos en la Secretaría de Finanzas, ha venido recabando información sensible relacionada con los líderes.

Aunque ocupa un lugar secundario en esa estratégica secretaría, la realidad es que Gómez maneja los dineros públicos, pues es de la absoluta confianza de la jefa de Gobierno.

Tiene el control de las nóminas y contratos gubernamentales, por lo que conoce el teje y maneje de la dirigencia sindical, de la que siempre se ha dudado que se conduzca con honestidad.

Además de contar con estos datos, nadie olvida que en plena campaña presidencial, trabajadores afines a Ayala Rivero increparon con gritos y pancartas a López Obrador fuera del Palacio de Minería, lo cual por supuesto fue registrado por la llamada 4-T.

También hubo eventos donde el equipo de la propia Sheinbaum fue agredido, y muchos le cargaron el muertito al dirigente, que jugaba en el equipo contrario.

Y es que Ayala Rivero no sólo se afilió, sino que utilizó al Sindicato para apoyar a los candidatos de la alianza Por la Ciudad al Frente, que integraron PAN, MC y desde luego el sol azteca.

El propio dirigente se lanzó en 2015 y en 2018 como candidato a diputado local, primero por Iztacalco y después por GAM, y en ambas ocasiones perdió; ahí marcó su destino, pero también el de sus compañeros.

Desde su llegada al Gobierno capitalino, Sheinbaum tomó la decisión de cortar por lo sano, pero estaba esperando el momento justo de asestar el golpe, a fin de no abrirse un frente antes de tiempo.

Aprovechó los tiempos de renovación sindical para acelerar la operación política, que con toda seguridad arrojará un líder del SUTGCDMX completamente ajeno al actual grupo que controla la cúpula, y lo único que falta es ver alguien pisa la cárcel.

Eso depende, dicen los que saben, si Ayala, Carreón o cualquiera de ellos se aferra a sus puestos y se niegan a entregar el poder, que en los hechos ya no les pertenece.

Ni modo, así es la política, ellos se la jugaron desde el principio con el PRD, partido que al final fue no sólo derrotado, sino vapuleado, y hoy tienen que asumir el error de haberse equivocado.

La decisión se sabrá muy pronto, pero las apuestas son doble contra sencillo a que Ayala Rivero no se sostendrá en el poder, por la sencilla razón de que en los altos círculos del pejismo no es bien visto.

Días negros para la burocracia capitalina se esperan, y ojalá que las diferencias no terminen en ruptura, sobre todo porque lo que está en juego no son cacahuates, sino varios milloncitos de pesos y el poder, a través del tráfico de plazas.

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