Trabajadores extraordinarios

A sus 70 años, el profe Merino dirige al equipo de fútbol de la procuraduría capitalina

Su labor en la dependencia no consiste en estar detrás de un escritorio sino en  hacer ganar a la escuadra  del sindicato de la dependencia que aspira a alcanzar el campeonato nacional organizado por el Congreso del Trabajo; de joven, peloteaba con el legendario  Cesáreo Victorino, del Cruz Azul, y llegó a jugar en la segunda división con el Querétaro.

Disciplina, puntualidad, constancia y amor por lo que se hace. Esas son las palabras mágicas de Armando Merino Mendoza para llegar al éxito. En entrevista para RS nos platica su vida como jugador y posteriormente como director técnico de equipos de fútbol.

Mendoza, actualmente a sus 70 años de edad es trabajador desde hace dos años de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJCDMX), pero su tarea no es estar detrás de un escritorio, sino el dirigir a  la selección  de balompié  del sindicato de la dependencia  en el deportivo Coyuya.

Ahí participan trabajadores del área administrativa, policías de investigación y demás trabajadores en sus diferentes áreas. La selección del profe Merino  compite con equipos de las dependencias de gobierno. Cabe resaltar que han sido campeones dos veces en dos años y se han ido al torneo nacional de los trabajadores que se lleva a cabo en Oaxtepec en el mes de septiembre, ahí asisten tanto los campeones de futbol, como también de otros deportes.

Todo se concentra en Oaxtepec para competir en los diferentes deportes y cada campeón a nivel nacional tiene un atractivo premio que es un viaje a Letonia, Bulgaria. Mendoza comenta que su equipo ha estado regular, no han sido campeones nacionales, pero están muy cerca de conseguirlo, ése es su objetivo como entrenador y desea que este año vuelvan a ser ganadores de la Ciudad de México para competir en el torneo nacional  y lograr ganar a nivel nacional. La gesta nacional es organizada por el Congreso del Trabajo.

Narra que a los ocho años empezó su carrera futbolística como jugador en el equipo de Granjas México. Posteriormente jugó en el equipo del Huracán Sevilla y más adelante tuvo la gran oportunidad de ingresar a la reserva profesional del Cruz Azul por do años. Llegó a jugar tres años como profesional en el equipo de Querétaro, cuando estaba en  segunda división.

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Y así como celebra cosas nuevas también dice arrepentirse de muchas malas decisiones que tomó “me faltó quien me guiara, era muy crecido, sentía que a la hora que yo quería podía hacer cosas”. Mendoza anhelaba jugar en primera división, tuvo ofrecimientos en equipos como el Atlas, Pumas, pero su soberbia no le permitió en ese momento ver más allá “Siento nostalgia porque me dicen y siento feo no haber llegado”.

Pese a esto, decidió meterse a un curso de 4 años para obtener  el título de director técnico de futbol profesional; tal distinción, dice,  muy pocos la tienen como son los casos de  Ricardo La Volpe, “El ojitos” Meza y  Carlos Reynoso, entrenadores que  han estado en primera división.

Sus familiares son originarios de Guanajuato, se dedicaban a la venta de pollos, pero Mendoza sólo llegó a trabajar poco tiempo en el negocio familiar cuando era muy pequeño, porque su pasión siempre fue el fútbol  “Desde que nací soy apasionado”  comenta el profesor Mendoza,  quien desde muy joven sabía que teniendo amor y disciplina por lo que se hace, podía llegar lejos. Todos los días  a las 5 de la mañana se iba corriendo desde el Palacio de los Deportes  al aeropuerto, ida y venida pateando un balón viejo, junto con el entonces  famoso Cesáreo Victorino quien fue campeón con el Cruz Azul y otros amigos que también los acompañaban.

Empezó su carrera como director técnico del equipo Granjas México, uno de los mejores equipos a nivel nacional de llaneros. La escuadra  duró 10 años haciendo gran historia y en ese tiempo Armando Merino  Mendoza hizo muy buen equipo con el presidente de Granjas México José Mira. El equipo era muy famoso, llenaban las tribunas, las porras no paraban, la gente los seguía demasiado.

En 1980 el equipo llanero Granjas México recibió desde España un trofeo por parte del muy prestigiado periódico deportivo AS de Europa por ser el más  disciplinado del torneo Copa Ovaciones. Dice orgulloso que este reconocimiento “ningún equipo de futbol ni amateur ni profesional de México lo tiene,  tampoco ningún jugador, ni Hugo Sánchez”.

En esos 10 años hubo muchas generaciones y varios jugadores que salieron a las ligas profesionales tras ser tutelados por el experimentado entrenador como son los casos de Alejandro Ramírez que llegó a las filas del Necaxa, Beto Trejo de Cruz Azul, Antonio Maya de Zacatepec, hasta sumar 15 jugadores que salieron del Granjas México a la primera división.

Otros se dedicaron a diferentes profesiones, como es el caso del actual Secretario General del sindicato de la dependencia, Fernando Mira, o  Pablo Ruvalcaba ex Director de la Escuela Nacional de entrenadores profesionales dependiente de la CONADE, Alejandro Ramírez Director del Deporte en el estado de Guadalajara. Todos ellos nunca han olvidado la formación que desde jóvenes llevaron con Merino, disciplina, constancia, humildad y pasión.

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El profe Armando jamás va olvidar la historia y todo el trabajo que hizo como entrenador de su querido equipo Granjas México. Como tampoco su último partido que tuvo el Granjas México el 29 de Octubre de 1977 cuando se enfrentó en la semifinal con la ola naranja de Zacatecas en el Estadio Azteca, televisado a nivel nacional. Fue un partido lleno de adrenalina, pero lamentablemente perdió el equipo de Granjas, todos los jugadores devastados se pusieron a llorar junto con su entrenador Mendoza y claro, también sus seguidores.

Al concluir su tiempo en el Granjas México, en 1980 se abrió paso como entrenador de 25 equipos ya a nivel profesional de 2da y 3ra división como: Jaguares de Chiapas, Yucatán, Chapulineros de Oaxaca, Querétaro, Valle de Bravo, Cancún, Acapulco, por mencionar algunos. Posteriormente fue invitado a laborar como entrenador y director de la selección  de futbol del sindicato de la Procuraduría.

“Mi vida siempre ha sido de la patada”,  dice Mendoza Merino con una gran sonrisa en el rostro al reiterar no  haberse equivocado de profesión pues siempre ha amado el futbol profundamente. Pontifica ya de salida en la charla: “Saber perder no es llorar ni lamentarse;  es ver el por qué y volverse a levantar para luchar y ser mejor”, dice el profesor Armando.

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